13 de agosto de 2018

322-CHARLIE-SALIDA: ESAS ENTRADAS MÍAS QUE SON UNOS ROLLOS




Querido charlie:

Nuestro común amigo Daniel dice que es normal que en mi blog sean más leídas, casi doble a uno, las entradas que no son comentarios de libros que aquellas que lo son: “Esas de los rollos que escribes, que te gustan a ti… y a gente como tú”. De momento lo cierto es que tiene razón: se reciben más visitas, y no tienen que ver con la calidad de los comentarios de los libros ni con los libros en sí que comento: ni del género o la temática que aborden (escribo sobre libros diversos: novela, poesía, teatro, crítica literaria…) De esos rollos que a mí me gustan y a gente como yo. Ahora después vuelvo sobre esto.

Un antiguo alumno, con menos dinero que quien se está bañando, me dice que se le ha ocurrido un medio para difundir su incipiente obra literaria y hacerla rendir unos euros. Más o menos la idea era así: él imprime sus cuentos; explica su situación que escribe en un cartel, pone su mesita, se sienta… ¡y a esperar a los compradores! “Vayan pasando y los duritos depositando”, que decía el Cigarrilla. Es posible que algunos de ustedes, que no sepan del mercado literario, piensen que un cuento, un libro, etc. se compra como cualquier mercadería con marchamo manta, pero esto no es así: lo que hallamos en las mantas, en los puestos ambulantes, son artículos que tienen que ver con la música (que nos distrae, que conocemos “de oídas”, que la podemos copiar, que les gusta a nuestro amigo o nuestra prima), artículos “suntuarios de bisutería”: relacionados con nuestro vestuario, que nos entra por el ojo, aunque sea de poca calidad y menos precio; artículos que, en último extremo, podemos regalarle a la prima y o a la hermana chica. ¿Por qué se vende más y mejor el vino que el aceite? Porque el vino alegra el rato, casi cualquier ratico, estimula, dinamiza, mientras el aceite requiere otros ámbitos y no alegra nada: dicen que es bueno para el corazón, que vaya usted a saber después. Mi antiguo alumno no puso la mesa, no imprimió sus cuentos y se ahorró malos ratos sin cuento.

Hace años trabajaba en dos blogs a la vez. Uno, digamos, de combate, ¿te acuerdas charlie?: El poder de los sin poder (título que tomé prestado de un excelente libro de Vaclav Havel) y allí vertía yo mis ácidos, mis enfados, en un auténtico sinvivir unamuniano: contra esto y aquello y también, a veces, alababa y me reconfortaba con noticias de la actualidad que gratifican el corazón. Aquel blog lo cerré: https://tucho-castelo.blogspot.com/ (leo algunas de las entradas de ahí y me da que escribía siempre bajo una tremenda intoxicación bílica, con una leche pésima y más cabreado que un indio sin caballo). Fue entonces cuando me traje a este blog sobre libros y tal y tal esas otras entradas literarias, digamos: “de los rollos que escribes, que te gustan a ti… y a gente como tú”.

Queda claro que los rollos tienen una media de menos de 200 visitas -de quien sea, de lo que sea- y las otras, los artículos sobre temas, llamémosles “diversos”, pueden llegar a las 800 y una media siempre en torno a las trescientas y algo… ¿Por qué? Porque las entradas sobre libros tienen semejante interés al de los libros en España, es decir: de menos a poco y de poco a ninguno, a nada, y por aquí enlazo con mi antiguo alumno… ¡¡Yo soy el que se sienta con la mesita digital en la plaza de la red a regalar mis comentarios y ni siquiera así los quieren!! La idea de mi alumno era descabellada y romántica, la mía ya, a mi edad y visto lo vivido, de loco irrecuperable del frenopático…

Resumiendo, dos modelos de entradas… una muy leídas y otras poco leídas ¿y al final? ¿Se puede saber qué saco en limpio? No saco nada: no soy bloguero de éxito (ni lo pretendo), no es medio para vender libros (lo que no estaría mal)… ¿Entonces? ¿Lo repito por enésima vez? Servir, oiga, servir… Para servir a Dios a usted, que me enseñaron en la escuela en los 60 del siglo pasado, y en eso, aunque muchos lo ignoren, también salgo yo beneficiado. La felicidad, no lo dude, es una puerta que abre hacia fuera: la felicidad es consecuencia de la entrega a los demás… La felicidad no se ofrece en bruto, en sí, sino como consecuencia de aquello que hacemos y nos ayuda a mejorar humanamente, nos hace más humanos… y una de esas realidades capitales es el servicio a los demás -muchos voluntarios ni siquiera lo saben, ignoran el sentido de su servicio: “me siento mejor”, “acallo mi mala conciencia”, “hago algo por lo demás”-… Usted es feliz haciendo felices a sus próximos… y usted, ahora, mientras me lee… es mi próximo y yo quiero hacerle pasar un rato amable, enseñarle, algo…, hablarle de libros porque leer es una actividad enriquecedora y felicitaría, porque deseo vivamente que usted sea muy feliz, y serlo yo. Cierto que a veces, me enfado, y escribo sobre realidades que me atoran, me apresan, me atrapan y solo me queda, como salida, el manoteo literario, escribir -incluso enfadado- por esas realidades. Sé que la queja mata el contento…, pero lo que llaman el Sistema, un sistema que nos oprime, nos explota, es injusto, nos engaña, se oculta y desaparece, no comparece, pero es y está, y hace de este mundo un estercolero ético, no material con ser grave, sino ético, donde millones de personas perecen en el horror… Paro. Lo siento. Contra esto también peleo e intento, permítame, TAMBIÉN sembrar esperanza: no, no prevalecerán estas puertas contra el bien. Somos muchos quienes, no siendo buenos, deseamos serlo, ser mejores y esos, nosotros, los mejores… no nos rendiremos y además tenemos, quienes somos creyentes, la confirmación de un Dios maravilloso que no permitirá que sus hijos fenezcan: tenemos su palabra.

Muy lejos me he ido… No lo esperaba porque no venía para acá. Disculpe… A lo peor esto también forma parte de mis rollos, esos rollos que también pretenden servir…

S.s.s.
Su seguro servidor

Tucho Castelo.



7 de agosto de 2018

325-CHARLIE-SALIDA- QUILINO EL GUARDA y LA RESURRECCIÓN DE FRANCO



Querido charlie:

Me ha escrito Quilino, el guarda. Creo que tú lo viste solo un tiempo, cuando eras pequeño. La abuela y la tita le enseñaron a escribir lo poco que sabe. No creo que haya escrito en toda su vida más de las tres cartas que me ha dirigido a mí; esta, me temo, será la última, pues Lali dice que está casi ciego. Conmigo tuvo una comunicación especial, un trato muy particular que nacía del cariño a los perros, a los caballos y a la caza… Voy a transcribirte lo mejor que pueda lo que me ha escrito hace unos días. Está hecho un lío y asustado. Le he dicho a su hija por teléfono que le ayude a aclararse. Con él ya no se puede hablar por teléfono por la sordera: pierde el hilo de la conversación. Te retoco el texto para no reventar la ortografía del procesador. Me dice:

“niño, ¿toi bien y tu? Yo toi viejo, sabes, mu viejo y con ganas ya de finar. Lo que dios quiera aqui toi. Ma jodio lo que man dicho, pero no se si mienten, joputas. Dice la Lali, ya sabes su mala leche, que a los viejos como yo nos van a dar matarile paque no demos porculo. No se como dice eso que se llama. Tu aguelo, en paz decanse, diria no sabe morise porque no sabe estirase… que gachon tu aguelo. Si se estirame niño pero ya que he aguantao tanto prefiero ime cuando Dios disponga que seyo. No quiero que me mate el medico con una indicion, como perro rabioso. Otra cosa he oio en el radio veo ahora poco y mal, toi casi ciego, coño, no oigo mucho tampoco. Que van los rojos a resucitar a Franco. No me entra. ¿Pa que hacen eso los rojos? No vemos tenio bastante franco. No tuvieron ellos suficiente. Estos rojos no hay quien los entienda. Te gustaba te contara de los rojos echaos en la sierra, que joputas. Me gustaria vete, que vengas, que mespliques eso. Tu sabes, que la Lali no tiene ni puta idea y el radio no lo oigo derto bien. Tu siempre mesplicabas. Otra. Ya amiplin pero dicen que sus van a quitar la caza, pues sus han jodio bien. Ami ya me da igual. Sin caza, con franco vivo otra vez y encima si te canteas por viejo te dan matarile, que no entiendo. Niño, ¿que quieren estos rojos? Se creen los dueños de too. Igual quieren ganar la puta guerra un siglo endispues. Yo no se. ¿Tu sabes, niño? Que digo yo que si no es mejor dejala estar. Tuyo, Quilino”.

Como ves, el pobre tiene un cacao notable. La vejez es fea, dicen, y es cierto: la vejez de ahora es fea porque se llena de medicamentos, soledad, incomprensión y residencias por muchos años para bien poco. El hombre cuando toca la Naturaleza siempre la jode: más le valiera dejarla estar. Una vez me preguntó tu hermana por qué Quilino era tan de derechas y se lo conté. No sé si tú lo sabes. Él no era nada: políticamente… en aquellos años uno no era nada: la política era cosa de señoritos y de cuatro “desperturbaos”, que decía el mismo Quilino. A su hermano, que le llevaba más de quince años, los rojos, como él los llamó siempre, lo mataron por ser casero y guarda de la finca de tío Gervasio en la finca de la sierra y a tío Gervasio lo mataron los mismos en el pueblo “por ser un señorito”, que siempre fue un hombre bueno, recto, justo… Eso situó a Quilino “con los otros” y así supongo que les ocurrió a muchos en aquella guerra, que no paran de remover: el odio dio cobertura a las convicciones, las ideologías… Rojo o nacional, de derechas a o de izquierdas… ¿qué era eso ayer y qué es eso hoy?



Tucho Castelo.

4 de agosto de 2018

Silver, Philip: LUIS CERNUDA -EL POETA EN SU LEYENDA-.



Este curso, me avanzan y aseguran, será lectura obligatoria-recomendable en 2º de Bachillerato en Andalucía La Realidad y el Deseo -así con mayúsculas lo quiso el poeta caprichoso-original-. Para preparar las clases he estibado para el verano una serie de libros de los que supongo irán saliendo entradas por este blog.

La obra que ahora comento es un estudio iniciático de la obra de Cernuda. Obra del año 65 y editada por Alfaguara en el 72 en España. No debemos olvidar que Cernuda murió en el 63 muy poquito antes de que Silver acometiera el estudio de la obra completa, estudio no exhaustivo como él mismo anuncia y reconoce, pero que será pionero en los estudios cernudianos, pues recoge lo mejor de lo dicho por el propio poeta sobre él y de otros poetas, amigos y menos amigos, del poeta sevillano.

Ya en el prólogo, Silver advierte al lector que no seguirá el camino andado por otros críticos: estudio de la obra, un tanto al margen de la vida del poeta, sino que él, entiende -y yo comparto- que toda obra es hija de un autor que ha tenido unas vivencias concretas, que tuvo un temperamento, un carácter, una personalidad… que han condicionado su creación, así como lo hizo su tiempo, las corrientes estéticas y sus amigos y menos amigos… El autor juega a favor o en contra, pero tanto su obra como él no puede eludir la obviedad de que somos hijos, hijastros, primos, hermanos… de una realidad concreta.

Dicho esto, el autor de la obra sigue un recorrido por la vida del autor -en absoluto absoluta; ignoro qué se sabía de verdad de ella en el momento en el que el autor escribe- y a la par va revisando los temas y tópicos que se reconocen en la obra de Cernuda como nucleares de sus poemas. Deja bien sentado el autor, y sabe quien conozca la poesía de Cernuda, que sus versos giran en torno a su persona y su vida. Dicho esto, son sus preocupaciones primarias: el ansia de eternidad, el recuerdo de la infancia con su fase de inocencia y la pérdida de esta, el anhelo de un amor y la presencia de la naturaleza. Quizá esta división sea muy cartesiana… El lector de Cernuda -¿cuántos lectores tendrá este autor? ¿acaso importa dado el caso, si a la fuerza ahorcan?- sabrá que esos temas, de un modo u otro, en favor o en contra, de modos más o menos excluyentes, tácitos, concretos son propios de este poeta.

El proceso que sigue Cernuda, como los autores de su generación, comporta un cierto inicio clasicista, purista, gongorino, tras este, y como segundo tranco en el proceso evolutivo: las vanguardias con especial relevancia del surrealismo (no absoluto en ninguno de los autores españoles del 27 y, por tanto, tampoco en Cernuda); un tercer paso se produce cuando la poesía se ocupa de lo que podríamos llamar social, político, ya envueltos en las ideas de corte izquierdista (comunista en el caso de Alberti, Altolaguirre, Prados y el mismo Cernuda…); y un último paso, tras la guerra, con exilio trasterrado o no, donde las poesías de cada uno (nunca fueron demasiado semejantes entre sí) se van haciendo más personales (o inexistentes, por desgracia, en el caso de García Lorca). Es curioso que Silver afirma que Damaso Alonso no es poeta del 27 ni tampoco lo son Salinas y Guillén a quienes señala como poetas de la generación del 14.

Ya he comentado aquí que no es fácil explicar por qué un autor es o no novelista, poeta, dramaturgo de nuestra devoción. Es difícil de explicar. Cernuda no lo era de la mía. Por Alfonso Sancho Sáez, creo, me incliné más de entre este grupo de poetas por Alonso y Salinas; creo que lo debo a ello, pero no podría jurarlo.

Ya conocía la vida de Cernuda por un libro que vuelvo a leer en el momento en que termine esta entrada. Una biografía, tampoco exhaustiva, del poeta, un libro de Emilio Barón Palma, Luis Cernuda: vida y obra. Recordaba al leer a Silver y atender a sus explicaciones la especial personalidad del poeta que siendo ya niño -y por tanto sin personalidad concreta- se muestra, digamos, especial: un poeta que se sabe poeta y lucha con el otro, sea este como fuere, pues por encima de todo quiere y es poeta (todo muy romántico). Ignoro si la recreación a posteriori de su infancia viene adornada y enriquecida por la memoria trastocada… Me da igual: sí recuerdo una personalidad susceptible y en alguna medida rencorosa (lo sucedido con el envío de Perfil del Aire a Salinas), persona solitaria (sus amores imposibles quizá por la época y su homosexualidad que añadía en aquel momento y en España un plus de complejidad a la existencia amorosa… ¿Y en Inglaterra también? Supongo, como en Estados Unidos y México)…

El libro de Silver como portada de los que se sucederán me ha parecido más que razonable. Quiero abundar en el recuerdo lo más detallado posible de la vida de Cernuda para pasar después a su obra.



30 de julio de 2018

324-CHARLIE-SALIDA- JUANA RIVAS SERÁ INDULTADA



Hace muchos meses, casi un año, publiqué en este blog una entrada No me tomes el pelo, Juana Rivas. Solo guiándome por el sentido común sabía lo que iba a ocurrir: la justicia ha dictaminado ya para esta señora cinco años de cárcel, seis de retirada de la patria potestad y debe pagar a su exmarido 30000€ por los daños causados, además de pagar las costas del juicio. Ya escribí que: “Juana Rivas es una fugada de la Justicia y no está en mi casa y su condición femenina no le da la razón, solo por ello y por mamá”. A esta señora la asesoraron mal. Al modelo de feministas que la asesoraron les pasa como a las señoritas catequistas que, cuando tienen la panza llena y la cabeza cargada de pajaritos: confunden el amor a la humanidad y la misericordia con la justicia, el capricho con la ley y terminamos armando el cisco. Al final la señora Rivas, no me alegro, va a pagar su injusticia probada (no hay mayor maltrato que la sustracción de unos menores) y el resto se hacen cruces o lo que se hagan estas señoras…

Ahora hasta ese imbécil que tenemos por representante y presidente de nuestra nación dice que acata la sentencia -¿acaso le queda otra?-, pero que no que le gusta lo dictado por el juez… ¡de aurora boreal!

He escuchado a peritos juristas comentar la sentencia (que aquí la puede leer) y lo sucedido es de cajón. La condena del marido italiano fue un acuerdo entre abogados, por el que el acusado aceptó lo pactado, es decir: no se juzgó su causa: la violencia con su mujer no fue probada, no fue contra sus hijos, y de esto hace nueve años (¿no tiene este hombre derecho al arrepentimiento y la mejora o debían haberlo ahorcado por aclamación popular entonces o ahora?). Da igual lo que ahora o mañana dijera el juez Piñar, da igual lo que digan los peritos en la materia, la chusma siguiendo antiquísimas pautas de las vísceras y la selva y el caos, determina por vía criminal de capricho, que el Derecho está para tumbarlo, insisto por aclamación popular. El juez que ha dictado sentencia (por cierto, lo más leve que le permitía la ley) debe ser también ajusticiado, tras ser afeado y señalado por todos desde el memo del presidente de mi nación hasta la última lerda de donde sea que junto a otras es conducida como borregas a pedir… ¿¡qué!? ¿Acaso esa mujer se cree con la potestad de sustraer a dos menores? ¿Usted quién se ha creído que es? El señor italiano pudo haber sido lo que fuera o lo era, pero sobre todo es el padre de las criaturas… ¡el padre! La señora Rivas no es la dueña de sus niños. La señora Rivas, como Puigdemont, como Carme Forcadell, los Jordis, Oriol Junqueras, Iñaqui Urdangarín -que según muchos no pisaría el talego-…, como El Lute, como Luis Candelas… o el sursuncorda no tienen más remedio, antes o después, que enfrentarse a la Justicia; y la Ley la aplica un juez… Insisto: se llame Juan Carlos de Borbón o Juana Rivas.

Es cierto, visto lo que ocurre en las fronteras del sur de España y en Cataluña, que esto lleva camino de que la Ley no valga sino para reírse de ella. Hoy mismo han soltado de prisión, tras ocho meses, a la adolescente palestina que le cascó una galleta como un sol a un guardia, pero es que eso no debe hacerse; eso es lo que hacen algunos de nuestros alumnos con sus profes y todos nos llevamos la mano a la cabeza. Si todos hacemos como la palestina Ahed Tamimi y cuando nos para la Guardia Civil le cascamos un ostiazo como un tresillo, no debe extrañarnos que terminemos en el talego… El guardia receptor del guantazo de Tamimi se debe de llamar Job, por el cuajo que le echó al no responder a la niñata. Quienes están en la cárcel condenados no están allí porque no tengan amiguitos, como los tienen Juana Rivas, Puigdemont y Tamimi, no: sino porque están cumpliendo una condena que algún día impuso un juez tras unos hechos probados, mejor o peor.

Estoy por decirles que Juana Rivas no irá a la cárcel porque la “presión social”, “la aclamación popular”, “el pueblo”… tiene derecho a decidir y pedirá su indulto… y Marlasca lo tramitará y el Gobierno, con esa lumbrera al frente, lo concederá…, pero eso no es óbice para que ningún padre se le vaya a ocurrir llevarse a sus niños… porque lo pueden colgar por los… pulgares.

Tucho Castelo.

23 de julio de 2018

321-CHARLIE-SALIDA- A ELSA RUIZ “TRANS”.



Por favor vea y escuche el vídeo antes de leer la entrada.

Querido charlie:

La realidad se puede abordar desde muchos puntos de vista y no necesariamente únicos dentro de un mismo escrito, ensayo, tratado. El vídeo que precede a esta entrada da una visión particular, que afecta a otras personas. El abordaje de su realidad lo hace desde una perspectiva jocosa con intención de divertimento didáctico. Lo haré yo desde una perspectiva distinta formalmente y del contenido. Confieso una vez más desde aquí que no he hablado nunca del tema de la homosexualidad, la transexualidad… a corazón abierto… ¡ni cerrado! con una persona que lo sea. Las he visto y he tenido muy escaso trato, por no decir nulo con ellas, y no por rechazarlas yo, conste, aunque reconozco que me cuesta comprenderlas, como primera premisa, de modo muy semejante a cómo me cuesta entender el truco del mago que parte a la mujer en dos… ¡esa realidad tiene trampa seguro!

Desde el primer momento, E. Ruiz pone en situación a su oyente y coloca el nivel del tratamiento del tema que piensa hacer: manifiesta la confusión que se produce en los sentidos a hombres y mujeres, cuando lo ven: no saben si es hombre o mujer. Si usted detiene un momento el vídeo y se fija y mira a la cara de Ruiz, verá usted a un hombre con los labios y el pelo pintados, pero en ningún momento a una mujer, aunque a sí propio se llame y se refiera en femenino.

Desde el punto de vista formal, el desparpajo inmodesto e irreverente, la grosería con que habla no nos dice de la naturalidad que pretende transmitir, sino de su falta de vergüenza y, por tanto, del desprecio a quien lo escucha: “A quien no le guste, que no lo vea”, pensará. Como tú sabes, charlie, estos modos no me causan escándalo. No sé si es norma de este tipo de personas, pero sí me temo que es generalizado. La primera vez que tuve relación consciente con personas así fue en la  mili y solía ser este el tono que empleaban al dirigirse a los demás. Las manifestaciones del orgullo gay suelen ser también de este tenor: no tratan su realidad en un Congreso, en unas jornadas, no acuden científicos expertos, sociólogos, antropólogos a aportar sus conocimientos... Usan este estilo grosero para apabullar, aturdir y confundir al receptor de su mensaje por la vía del escándalo: presuponen que el oyente es un pacato. “¿Se hablan a sí propios de este modo?”, me pregunto. No, me temo que no: su discurso interior, en su soledad, no es ni mucho menos ese, ni así… Su discurso interior, como Ruiz afirma, habla de un camino que no es de rosas. Si para cualquiera, piénselo, siendo trens, trins, trons, o truns, no es un camino fácil, ¿por qué había de serlo para los trans? Leo en estos días a Cernuda, poeta homosexual, y transmite un mundo interior solitario y retorcido, amargado, insatisfecho, infeliz de continuo… que me recuerda al de unos compañeros de su generación, por no irme más lejos, como Aleixandre y Lorca.

Otro rasgo del fervorín de Ruiz es buscar el lado picante, irreverente, transgresor, de quien se cree mucho más inteligente que su oyente, más jauleado y barriobajero y, por tanto, lo sigue abrumando con salidas de listillo, salidas que rompen la disyunción, pero que no solucionan el problema, si es que lo hay: ni jugaba a la muñecas ni a la pelota: “es que yo leía”, ¡uff, qué ocurrente, qué inteligencia tan certera y rápida!, podríamos pensar, pero no deja contestado el fondo real de la pregunta, si es que se la hicieron los tontos, necios, antiguos, vintage, de los médicos o quienes fueran. Charlie, bien lo sabes, también leían mis vecinos y vecinas y jugábamos a la pelota, a los vaqueros, a la guerra, ¡hacíamos la guerra en pedreas…! Y muchos teníamos un tirachinas…, insisto, y leíamos. Lo de trans, lo aseguro, no tiene su etiología en la lectura. Tampoco es de nacimiento: ni las evidencias científicas ni los racionamientos antropológicos lo demuestran, por ejemplo, por lo tanto esto es una superstición, apoyada en una opinión particular. Ruiz lo confiesa “considero”, por lo que sea, de forma privativa, que él era una chica… Algo parecido le debió parece a Michael Jackson, que era un blanco que se había ensuciado, y se tintó de color crema… Al final es puro relativismo de implantación irracional. “Lo que yo he traído de fábrica considero que ni yo lo he escogido ni me representa adecuadamente”, y desde este final volvemos al principio: lo suyo es una opinión que desea imponernos a los demás y exige que la respetemos, cuando sé por lógica pura que LAS OPINIONES NO SON RESPETABLES; una cosa es respetar a Ruiz como persona y otra es respetar las necedades que dice y otorgarle, además, prerrogativas civiles, sociales, económicas… No, Ruiz, no: tú como los trens, los trins… a ganarte el chusco a la rúe, como charlie y servidor.

Cuando dice que le dan un documento, quien se lo diera, según Ruiz, donde decía “transexualismo femenino” no le están diciendo que sea un movimiento artístico del primer tercio del siglo XX: Ruiz lo entiende, pero hace otra burla, mas sabe que le están diciendo que es una persona con algún grado de anormalidad, de tara, como lo es quien padece de nacimiento ceguera, cojera o bicefalia… Le están diciendo: “Usted no entra en la amplia banda de la normalidad humana, pues la condición humana, es condición sexuada como hombre o como mujer”. Esta burda broma sobre la revisión médica me parece terrible. Esta revisión, por ejemplo, se les hace a las personas obesas que se someten a una operación bariátrica: los cambios que se producirán en un caso y otro serán de tal alcance que la prudencia aconseja que no se improvisen; no es una bufonada como Ruiz pretende que, por cierto, pagamos todos. No olvide el lector que, al final, en definitiva, asistimos a la muerte de una persona que sigue viva y al nacimiento de otra, que tiene muchos años.

Tener una vida afectiva regular, normalizada, firme… es condición necesaria entre las personas. De ahí que lo que Ruiz llama “el tema de ligar” sea un nudo de difícil solución: efectivamente Ruiz es un unicornio y los unicornios –sin ser yo un experto- no existen y está por determinar su sexo, como le sucede a Ruiz. Esto, sin duda, genera un problemón que tampoco se soluciona con sus bravatas con los chicos de Deliveroo. El razonamiento de por qué un tipo quiere tener relaciones con un ser como Ruiz (tetas de mujer, pene de hombre): porque quiere tener los manguitos de las tetas “que les impiden hundirse en esa profunda y tenebrosa piscina que es cuestionarse su sexualidad”: creo que otra boutade más. La mayoría abrumadora de las personas no necesitamos ni tetas ajenas ni piscinas para solucionar nuestra condición sexual y lo hicimos antes, más y mejor que Ruiz, que ha ido, tan inteligente, valiente y dicharachero, ¡con mucho retraso!

“Una mujer que tenga pene…” no es una mujer, perdone, Ruiz: es un unicornio, hemos dicho y en eso hemos quedado. No deseo ser grosero y no voy a poner ejemplos más chistosos que los suyos, más bordes que los suyos y que ponen en evidencia el principio de no contradicción.

Ruiz, le felicito por ser feliz, como usted afirma, y me gustaría creerlo, aunque no lo crea en absoluto -y como muestra este vídeo que ha filmado-, por lo que dice y cómo lo dice. Perdone, no creo en su felicidad. Usted misma confiesa lo contrario, insisto, a lo largo del vídeo.

“Superocurrente”, como usted diría, lo de la piña…, pero aquí hay algo más que pizza y piña. Dicho sea de paso, tanto fardar de “piña”, esta, por su tamaño, no lo hace a usted más hombre, ni mujer… ni más feliz, por mucha grosería “Arriba España” que usted le añada a la masa de la pizza. Por cierto, la masa de pizza a la que se añade “lo que haya” se llama pizza a la puttannesca, es decir: era la pizza propia de los prostíbulos donde a deshoras se echaban las sobras… Y usted, aunque ni lo crea ni parezca saberlo, se merece más que las sobras, insisto, porque es una persona: usted se merece todo mi cariño, mi comprensión…

He hecho este largo comentario por iniciativa de un amigo, chalie, que me envió el vídeo y quería mi opinión… ¡Pues aquí la tienes, amigo! En el fondo, tras esta entrada me queda un poso de tristeza. Pienso en la cantidad de problemas, de aventuras, que la vida trae para añadirle más por circunstancias indeseables, inesperadas, pero como en tantos sucesos de la vida nos acaecen.

Y termino dirigiéndome a Ruiz: Usted puede pedir que se le respete. Y lo hago. Puede pedir que se le comprenda. Y lo hago. No debe imponerme que me trague la rueda de molino de que usted es una mujer… con pene. No debe tratar este drama que, dicho sea de paso, no es un tema como usted afirma, sino una realidad muy seria que comporta en el envite la felicidad de muchas personas únicas e irrepetibles que, como usted, tienen un problema de solución que ignoro, con esa chulería agresiva, irrespetuosa, grosera…, opino.

Tucho Castelo.