28 de julio de 2026

QUE LA FUERZA TE ACOMPAÑE

 



Creo que la primera vez que oí la oración que da título a esta entrada fue en alguna película del llamado universo Star Wars de George Lukas. “Que la fuerza te acompañe” era la despedida de los jedis… Me pareció tan teatral y ridícula como la de Schwarzenegger en Terminator: “Hasta la vista baby, sin duda unas ocurrencias pasajeras… ¡Que se quedaron! De la segunda no me ocupo, porque tiene un contexto más concreto y circunscrito, pero la de la fuerza hizo fortuna y no dejo de oírla y de cómo la repiten acá y acullá.

Los extravagantes comentaristas del mundial de fútbol no han dejado de repetir a los telespectadores que enviáramos fuerza a los futbolistas. Esta fuerza se ve que se potenciaba al cerrar los ojos e imaginar a la selección española en la final.

Cierto que estudié algo de Física en alguno de los cursos finales de la EGB: no recuerdo si en 7º u 8º y luego en 2º de BUP. No aprendí mucho. No era lo mío, pero, en fin, para buscar en el diccionario sí me alcanza. Leo las primeras 16 acepciones que me ofrece el diccionario de la RAE y reproduzco la primera, dice así sobre el término "fuerza", y añado sinónimos y antónimos:

1.     f. Vigor, robustez y capacidad para mover algo o a alguien que tenga peso o haga resistencia; como para levantar una piedra, tirar una barra, etc.

Sin.:

o   vigor, fortaleza, pujanza, brío, garra, nervio, energía, fibra, poderío, potencia, ánimo, robustez, solidez, corpulencia, ñeque, canela.

Ant.:

o   debilidad.

Es decir, que leo y no sé cómo se puede enviar la fuerza desde este lado del televisor a unos señores que están a miles de kilómetros en USA jugando al fútbol. “Que la fuerza te acompañe” sirve tanto como comprarse un chupachup de hormigón, que no se gasta… ¡Na de na!

¿De veras que “¡Na de na!”? Cuando era pequeño creía en las casualidades, pero al prepararme para el ingreso al instituto, con nueve años que entonces tenía, dejé de creer en ellas.

Esa fuerza que debiéramos enviar, tan ridícula como absurda, solo sirve para cancelar y sustituir el nombre de Dios por una necedad. Si afirmo “Que Dios te ayude”, estoy dando una dimensión con unas implicaciones racionales, históricas, religiosas… que conviene, ¡a quienes les convenga!, quitar del uso cotidiano. Ya hablé de Ciao en alguna entrada. “Enviar fuerza” y “ciao” buscan jubilar a Dios de las realidades cotidianas.

Tejo de Bermiego

Desde que el hombre anduvo por donde anduviera, comprendió su indigencia y su impotencia ante el mundo. Halló en sí un ansia de eternidad que solo se aplacaba en su vuelta al Ser. Buscó ayuda sobrenatural en el cielo: en el Sol, en la Luna, en las lluvias, en el agua y en el árbol del cruce de caminos (el otro día vi a un tipo orando, o meditando al menos, junto al tejo de Bermiego). El animismo y el politeísmo arrojaban al hombre a una visión trascendente. Siempre hubo quienes quisieron silenciar al Ser, se llamara como se llamara, o a quienes hablaban de Él: sobran ejemplos. Ahora el modo de arrinconar a Dios es hablar de la fuerza (?): esta se envía barata por mensajería ordinaria o se dice “Ciao” para evitar el “adiós” que nombra al Creador.


Perdonen que no les envíe fuerza ni les diga ciao. Me paro y rezo por usted un avemaría y me despido con un adiós, cargado de visión sobrenatural.

 

 

25 de julio de 2026

Luis de la Fuente: «Juntos somos más fuertes».

25 de julio, día de Santiago apóstol

 

España toda se felicita porque su selección de fútbol ha conseguido ganar el mundial. Felicidades. Cierto que “toda”, lo que se dice “toda” no se felicita. Siempre hay grupos tribales que vivaquean en los márgenes del sistema y que de él viven que no se alegran y felicitan, sino que se enfurecen y rabian. Desde el punto de vista sociológico se debe contar estos restos de marginalidad y no echarles cuentas. Debemos de felicitarnos, por tanto, por la consecución de una segunda estrella para la camiseta que nos representa a la inmensa mayoría de los españoles.



Ahora se echan cuentas del esfuerzo que estos chicos y de quienes les han ayudado durante años. Perdonen que haga gracia de los títulos ganados por ellos. Sí que observo que cuanto celebramos hoy no ha sido fruto de la casualidad ni de la suerte, sino consecuencia de años de trabajo constante, programado, de unas metas en las que, seguro, hubo sus tropezones, sus altibajos, sus contrariedades, su consecución y, por tanto, sus éxitos. Esto no es fruto de unas semanas previas al mundial y al desarrollo del mismo. Ciertamente la fortuna estuvo con nosotros ¡me sumo!, ¡nos sumamos alegres!, pero lo obtenido no fue solo por ella. Insisto: programación, metas, trabajo, prudencia, constancia… ¡durante años!



Viajo estas semanas últimas por el norte de España. El sur, digamos, lo conozco grosso modo… ¡y sus carreteras! Nada que envidiarnos ni por qué felicitarnos entre el norte y el sur, entre el sur y el centro y el norte… ¡Una pena es el deterioro del firme de las carreteras! Justificarlo con las lluvias del invierno pasado es engañarnos. Mentirnos a nosotros mismos. Tirar piedras sobre nuestras carreteras. Ha faltado previsión, “un proyecto de país”, como ahora dice la progresía inmóvil. Ha faltado un claro cálculo y formulación de metas por encima de partidos y bandos, banditas, conciliábulos… que nos puedan llevar a obtener un título del que carecemos. Luis de la Fuente en Cibeles afirmó sin ambages que «Juntos somos más fuertes». Es una de esas obviedades que se deben repetir, lo que no es buen síntoma: la unidad es mejor que la dispersión para conseguir un buen fin común. No seremos invencibles, pero sí más fuertes.



Mientras circulo por estas carreteras de distintas comunidades llenas de baches, parcheos, mal pintadas… veo en lontananza montes negros donde no ha mucho había bosques lozanos. Se han quemado por descuido o con minuciosa intención. Sean pirómanos desquiciados o interesadas bestias, el hecho, la realidad es que ha ocurrido como sucedió el año anterior, y el anterior, y el anterior… No hemos tenido un proyecto firme como nación que haya puesto metas para evitar que el fuego, un verano más, nos despoje de nuestra riqueza… ¿Incendios accidentales, cíclicos, etc.? Sí, se admite, pero no está bien repartir entre los pirómanos sistemas de ignición de incendios año tras año.

Mientras el coche de bache en bache bota y se huele y ve el humo allá, en el viso del monte, llego a ciudades y pueblos diversos, de comunidades también distintas. Paseo por el centro de las localidades, unas más grandes, otras más pequeñas… “SE VENDE”, “SE ALQUILA”, “CERRADO POR VACACIONES… ¡eternas!”, porque ya no hay nada en los escaparates ni el interior, salvo cuatro papeles arrugados, polvo, suciedad, desorden, dos muebles incoherentes, abandonados en una huida tan aturdida como urgente. Faltó tiempo para dejar una nota: “Aquí quedan enterrados nuestros ahorros y lo que es peor: ¡las que fueron nuestras ilusiones!”.



“Lo marqués no quita lo valiente”, que escribió Baroja. Bien está el triunfo de la selección de fútbol, pero ¿y si lleváramos al día a día de nuestra nación las directrices pensadas para el juego de la pelota? El juego es muy importante… y bien podríamos jugar a la unidad y a los proyectos firmes y a las ilusiones verdaderas, a las esperanza asentadas… para ser una nación que esté entre las campeonas del mundo. Es obvio que podemos, pero necesitamos unos líderes capaces, y ese proyecto prudente y firme del que vengo hablando.

De momento “aún no”.


19 de julio de 2026

PRESENTISMO HISTÓRICO

 




Cuando hablamos de pueblos o ciudades medievales acuden a nuestras mentes imágenes que nos han mostrado las películas que hemos visto: un herrero que feliz doblega el hierro candente, el vendedor ambulante que vocea sus productos, los viandantes que van y vienen de aquí para allá, religiosos con sus hábitos talares… Y no nos imaginamos seres semidesnudos que, hambrientos, caen en plena calle por no haber tenido nada que llevarse a sus bocas durante días y días…

Nadie asociaría la palabra obispo a persona semidesnuda cubierta de pieles o directamente desnuda y melenuda, con guedejas largas y descuidadas. Sin embargo, estos individuos existieron y optaron a obispados en el mundo bárbaro dominado ya por el cristianismo. Ese aspecto fue prohibido para acceder al cargo y, si se prohibió, es porque hubo quienes de esa guisa quisieron optar a las sedes episcopales.

Si hablamos de la Tierra, en tanto que planeta, de inmediato acude la imagen más o menos esférica y azulada en que vivimos, pero olvidamos que durante miles de años hubo hombres, personas que no supieron ni cómo era el planeta que habitaban ni se lo planteaban ni les importaba ni hubieran tenido medios para averiguarlo. Hoy nos preguntamos si hay seres más allá de nuestra galaxia.

Podría seguir en otros ámbitos mil, en circunstancias sin cuento y donde voy es camino de lo que se llamó presentismo. En concreto me quiero referir al presentismo histórico, que es no solo un error en enfoques e imágenes que deseando ayudarnos a comprender nuestro mundo o nuestra realidad, y viniendo del pasado, inducen a error. Lo cometemos el vulgo y lo cometen ciertos enfoques metodológicos comunes en la investigación histórica y humanística. Así, en juzgar o interpretar hechos, ideas o comportamientos del pasado utilizando únicamente los valores, la ética y los conocimientos actuales.

¿Podía acaso un ciudadano romano sentir misericordia por un esclavo al que denominaba res, es decir, ‘cosa’…? Obviamente no. Hoy, a cualquier ciudadano del mundo occidental rico, la palabra esclavo le repugna e imagina un tipo harapiento en esa Roma citada o a un negro en los algodonales del sur de los USA en los estados de Luisiana, Misisipi, Florida, etc. Sin embargo, no alcanza a imaginar que, por sus calles, allí por donde a diario camina hay otras muchas clases de esclavitud que no parecen afectarle… Solo le alcanza aquella esclavitud de la que opina dos mil años después de que ocurriera o trescientos años escasos después (la esclavitud en España estuvo vigente hasta 1886 y en Mauritania ¡hasta 1981! Aún hoy se pueden comprar fraudulentamente esclavas en el norte de África).

El término presentismo adquirió plena vigencia en las décadas de 1960 y 1970 a través de los trabajos de historiadores de la "Escuela de Cambridge" como Quentin Skinner, John Dunn y J. G. A. Pocock, quienes intentaron establecer protocolos estrictos contra este grave error de enfoque para evitar errores graves en las ideas políticas de su contexto histórico original.

Alguna vez veo un rato en alguna cadena televisiva mientras espero algo, pero no soy aficionado a los gallineros televisivos donde analistas (?), periodistas (?), bebedores de café -supongo- y otros artistas, incluidos los inevitables políticos se dedican a gritarse y a dar tirones de la manta en las más diversas direcciones y hasta es posible que alguno lo haga en la dirección de la verdad, pero donde se juzga todo, lo de ayer y lo de hace décadas, con la misma perspectiva presentista de que vengo hablando y con errores evidentes que sonrojan.

Me llega de una alumna de segundo de bachillerato que “Machado era un pederasta” porque se casó con Leonor cuando ella tenía 15 años -edad legal entonces para poder casarse-. Esta pobre alumna actual, cargada de orgullo feminista, se hunde en el cieno presentista y olvida que muchos adolescentes HOY se casan con menos edad que esa y nadie los llama así, aunque a ella habría que calificarla de pobre ignorante iletrada.


12 de julio de 2026

EL ROJO DE LA ERMITA



Me ocurrió ayer 11 de julio del año 26 de este siglo XXI. Visitaba una preciosa ermita en medio de un monte asturiano donde nadie había. Rodeada de bosques y prados, fundada en el siglo X, había necesitado restauraciones y retoques posteriores. Idílico espacio para rezar y estar.

Me encuentro con un paisano, como aquí los llaman, que aparece de pronto y entablo conversación. Nos lleva esta, los saca él, a temas de orden mundano. La guerra civil española y la política actual. Se declara mi hombre muy muy de izquierdas: del antiguo PCE de la lucha antifranquista.

Su idea es que una borrega blanca, no puede dar borrego negro. Lo ignoro, pero eso dijo. Su madre era roja, eso añadió y, por tanto, él era rojo de nacimiento, aunque había una contradicción en su tesis porque su hermano, el mayor, era “muy muy de derechas” (deduzco que borrega blanca puede parir cordero negro y la IA me lo confirma).

Me anonada una realidad de la que tuve noticias hace casi cincuenta años: personas que se alegraban con los asesinatos de ETA. Este andóbal decía que también él se alegraba de los asesinatos de la banda terrorista. “¿Es posible?”, me pregunta una persona que me acompaña. Es así. Conocí en los ochenta, en la mili a vascos que se alegraban de la existencia de ETA, vascos que comprendían y justificaban el asesinato como medio de lucha política… ¡Y el tiempo les ha dado la razón! Mata hoy, que mañana sacarás tajada. Zarandearon la nogala y cayeron las nueces que unos cosecharon un tiempo. Con el paso de los años quienes movían el árbol también recogen hoy la cosecha. Matar les trajo cuenta. Poner los muertos sobre la mesa les benefició…

Corderos blancos o negros, lo que vengo a concluir es que estamos a diez años de que pase un siglo del final de la guerra civil y aún estamos distinguiendo a tiro limpio si son galgos o podencos, blancos o negros los corderos, rojos o azules los vecinos… y “Ahora está todo muy revuelto con estos del PP y el PSOE”…, concluyó.

Dejo de hablar con ese pobre hombre a quien, al parecer, aún le chirrían los dientes por el odio y echa espumarajos de sangre por la boca… Quédese en paz junto a la ermita, pobre hombre, a ver si alcanza alguna gracia que le dé paz.

Hace ya algunas décadas hice una tesis doctoral sobre la idea de progreso en la novela de Miguel Delibes y viene a demostrar su coherencia entre sus ideas y lo escrito en sus creaciones novelísticas. El progreso solo se haría realidad si se cumplía la máxima del Maestro: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado” (Jn, 13, 34).


10 de julio de 2026

LOS RICOS, LOS POBRES Y EL SOFOCÓN

 


Repito, que no por mucho repetir amanece más temprano en algunas inteligencias. Ser pobre no es malo, pero tiene muchos problemas. No por ser rico se carece de ellos, pero se solucionan con más facilidad.

Los pobres, desde que el mundo es mundo, y así lo recogen los antiguos clásicos, siempre hemos contemplado embobados y arrobados a los ricos y sus quehaceres y pertenencias. Unos los admiran y otros los envidian.

Rico es quien dispone de su tiempo para hacer su santa voluntad (yo añadiría: “para hacer el bien”) porque tiene medios económicos para mantenerse él y los suyos. Muchos supuestos ricos que viven en la abundancia no lo son porque son esclavos de sus pertenencias y dineros y carecen de tiempo. No me ocupo más de esto porque se me antoja evidente y quizá conocido.

Los pobres no solo miramos a los ricos, los observamos, deseamos sus riquezas en forma de coches, fincas, viajes, sus casitas aquí y acullá, sus jamones de cinco jotas, sus perros con papeles... Sus horas al sol en cualquier playa del mundo donde las haya. Parece que el dinero embellece incluso a rico feo.

Fruto de tanto darle vueltas a la imaginación y al ojo del deseo terminamos los pobres imitando a los ricos. Lo hacemos, como no puede ser de otro modo, de manera cutre y falseada. En todo usamos marcas de imitación: colonias, relojes, ropa, gafas, complementos en general... No nos llega la cartera para permitirnos el capricho y nos contentamos con el sucedáneo, con la ilusoria ilusión de ser como los ricos.

Si en lo material nos es complejo ponernos a la altura y gasto de quienes son ricos, no así en detalles en los que creemos que sí podemos estar a nivel. Vamos a verlo.



Hace muchos años -no podría decir con exactitud cuándo en España, ¿los 80?- se puso de moda, era norma entre la juventud, salir por las noches del viernes principalmente para estar fuera de casa, pasar horas y horas deambulando, tomando copas, yendo de un local a otro, ir a una fiesta… y volver al alba tocado del ala a casa. Acostarnos para levantarnos después de la hora habitual del almuerzo, ya por la tarde con un cuerpo que, supongo, le escupes a un perro y lo pelas… Solo una vez hice esto en mi vida: eran las 00:30 y estaba hasta el moño de borrachos, ruidos, gritos, música desagradable a todo chinchimpún y de tipos y tipas pelmas que te decían de asuntos que no te interesaban, no oías bien y eran rollos larguísimos e intrincados. No se me olvidará: le dije a un amigo, que me largaba, que estaba hasta la coleta de todo aquello… “¡No te vayas! ¡Ahora viene lo bueno!”. Algo debió de pasar porque eran las dos de la mañana y lo Bueno no vino: se ve que con tanta bebida y tantos locales y tropas Lo Bueno debió irse a donde yo no estaba. Lo sentí porque me hubiera gustado conocerlo.

Los locales y las bebidas de los ricos y los pobres que trasnochaban se parecían, pero no eran los mismos. En unos había garrafón y en otros marcas genuinas, pero se daba el pego y se pagaba también, dicen, en la calidad de la resaca.



Luego vinieron los más jóvenes con menos dinero aún y se organizaban unos botellones (para estos ya me pasaba de edad) donde todo era más cutre aún. Se trasegaban espirituosos de muchos grados, en vasos de plástico, con asientos de duro bordillo y salas con las estrellas y las nubes y el frío como cubierta. Luces pocas: ni en los asistentes ni en los espacios donde la piara se arremolinaba.

¿Qué estaban haciendo los pobres? Ellos imitaban, unos y otros, a los señoritos que tenían posibles y se pasaban las noches de parranda… Fueron los llamados señoritos perdis, los paseantes en cortes… ¡porque al día siguiente no tenían que trabajar ni que estudiar! El problema es que los pobres siempre tuvimos que estudiar y que trabajar y por eso, como decían los Mecano, “el fin de semana me sentó fatal” y la semana se hacía larga… larga como paga de insolvente.

Cutre, ¿verdad? Pues otro tanto sucede con las ropas y los complementos de imitación. ¿Cómo puede llevar una chica que no tiene donde caerse muerta un bolso de Loewe, Louis Vuitton, Ralf Lauren… y zapatos a juego si gana 60 euros al día cogiendo aceituna? Ella se lo cuelga y no se engaña ni ella misma… ¿A quién y para qué quiere dar el pego? ¿Realmente puede llevar esas gafas de miles de euros? No. Las ha comprado en el top manta de su pueblo: lo sabe ella, lo saben sus amigos, lo sabemos quienes nos cruzamos con ellos…



Da pena ese quiero y no puedo. ¿Nadie le dice a la cajera del súper que esas uñas de veinte centímetros, de una ordinariez sofocante se nota que ni son suya y le costaron cuatro duros? Pueden llevar esas uñas quienes no trabajan con las manos y es posible que tampoco con la cabeza, porque no trabajan porque no lo necesitan, porque son ricas y las demás son unas horteras de tiendecilla de barrio y mercería al por menor que copian modelos que ven en revistas y en la tele. Da pena ese quiero y no puedo.