15 de julio de 2024

MENOS DE 300: La selección… una familia.

 



Felicidades a los jugadores españoles de fútbol que han ganado la copa de Europa con un juego y una solvencia que nos han hecho disfrutar como hacía años que no lo gozábamos. Muchas gracias. También muchas gracias a todos cuantos han trabajado para que eso fuera posible: médicos, fisioterapeutas, utilleros, cocineros… Muchas gracias a todos por este hermoso esfuerzo que tanta felicidad nos ha dado.

Quiero resaltar un par de extremos de lo que he observado en esta selección llevada por Luis de la Fuente. Algunos periodistas han hablado de la piña que han formado los jugadores; sin embargo, ellos, de forma unánime, han hablado de familia… “Vinimos veintiséis jugadores y volvemos una familia”, llegó a decir alguno. Todos, desde el seleccionador hasta el chipilín de los jugadores, han insistido en esa idea-eje que De la Fuente ha imbuido en todos, insisto, jugadores y cuerpo técnico… una familia. Con De la Fuente se han terminado los modos de seleccionadores jugadores, a veces, malhumorados… Es posible pensar que, cuando todo va bien, todo también es más fácil. Es verdad, pero lo cierto es que desde la explicación de Pedri a la entrada de Kroos, y entonces estaban empezando, hasta las explicaciones del pequeñajo Lamine con la copa ya en la maleta han sido la de unos caballeros con un espíritu deportivo excelente y admirable, ¡además de jugar muy bien al fútbol!

Hacía años que no oía hablar de Dios abiertamente a los jugadores o al seleccionador español, a lo peor, por no seguirlo de continuo, me equivoco, pero lo que dijo Rodri en una entrevista finalizado el partido ante Inglaterra, así de clarito, con desparpajo, con naturalidad…, más o menos: sin la ayuda de Dios esto es imposible… ¡Años sin oírlo!

Gracias y felicidades.

14 de julio de 2024

MENOS DE 300: Los Iglesias: HerMANOS a la obra

 


Veo en un intermedio del fútbol de la Eurocopa, y según leo entusiasmado en el Hola, que, por fin, los hermanos Iglesias, ¿acaso hay otros en España que no sean los hijos de Julio?, Julio Jr. y Chábeli van a activar sus brillantes carreras académicas, dando curso a un programa estelar de la televisión, como de otro modo sería inadmisible: Los Iglesias: Hermanos a la obra.

Por lo poco que he podido averiguar, que ver no he visto ninguno de sus programas, por desgracia aún, los dos hermanos, amigos de personas primordiales de la llamada jet set, a la que ellos pertenecen también Dime con quién andas y te diré quién eres reformarán sus casas.

Ambos hermanos tras asistir a colegios de singular prestigio durante su infancia en Miami, hicieron un brillante bachiller en centros internacionales de igual calidad; mas al final de estos las carreras académicas de ambos hermanos se separaron para volver a juntarse, de modo bien distinto a las paralelas, en este programa chupi, que no veo el momento de sentarme y disfrutarlo, en directo o diferido, en cuanto pueda tomarme unos días de vacaciones: vacaciones y Los Iglesias: Hermanos a la obra, ¡un descanso súperguay!

Chábeli decidió con el apoyo de mamá, Isabel Preysler, estudiar arquitectura en el MIT Architecture, Massachusetts Institute of Technology, donde estudian los más brillantes y creativos arquitectos que deslumbran en Estados Unidos. Con posterioridad trabajó en distintos estudios de arquitectos alemanes y franceses. Julio Jr., sin embargo, optó por estudiar Decoración e interiorismo en Menlo College, para después ampliar estudios con los decoradores americanos más innovadores.

Ha sido un éxito de Yolanda Díaz, ministra de trabajo, poner a currelar, ¡y manos a la obra!, a ambos hermanos y así darnos este regalazo veraniego. Dios se lo pague.

11 de julio de 2024

SOLUCIÓN A UNA PREGUNTA AÑEJA

 



Llevo años haciéndome una pregunta, que he remitido a otros, que he hecho pública en este blog y hasta ahora no había podido responder con ciertas garantías. ¿Cómo explicar, me decía, que ante determinados hechos, los españoles sigan votando cerrilmente al partido que les decepciona, traiciona, empobrece, miente, engaña, burla, etcétera, etcétera? ¿De dónde nace ese empecinamiento masoquista? Ante una realidad adversa, ¿por qué no cambiar el sentido del voto, única arma que nos permite decir pío cada cuatro años más o menos?

Cuando esto escribo los tories han sido aplastados en las urnas por los laboristas en el Reino Unido. No pasa nada. Los derrotados dejan paso a los vencedores, a los elegidos. Es obvio que quienes en otro momento optaron por los conservadores, ayer lo hicieron por los laboristas. Han cambiado el sentido de su voto y a seguir barajando. En España es impensable. He oído a ministros socialistas (Juan Alberto Belloch), expresidentes socialistas de comunidades autónomas (Rodríguez de la Borbolla), militantes de a pie… decir pestes del sanchismo que es hoy el socialismo español, pero que, a pesar de ello, seguirán votando PSOE. Piénselo: ¿votaría usted al rival del partido que votó en las últimas elecciones? Sinceramente, yo sí. Insisto: ¿Por nada cambiaría el sentido de su voto? Así es: por nada, seguro que prefiere no votar antes de votar a los otros…



La respuesta a esta pregunta, curioso, la hallo en un excelente libro: Morderse la lengua. Corrección política y posverdad. Sacar algo ex nihilo a estas alturas es imposible. Darío Villanueva, su autor, no inventa, por tanto, nada nuevo, no crea, pero sí que conoce, razona, infiere y expone una realidad que da la posibilidad de responder en parte a mi pregunta. Vamos a verlo. Hago un comentario de las páginas 206 y ss. de su obra que dan cumplida respuesta a la que ha sido duda mía durante años.

Parte el autor de un inicio inexcusable. Dice: todos, naturalmente, creemos, cuando escuchamos o leemos a otro, cuando nos comunicamos con él, que este no nos engaña, a esto se llama el principio de cooperación y el principio de sinceridad (Herbert Paul Grice). Usted me lee, sigue mis razonamientos… ¿y piensa que lo pueda estar engañando, que lo que escribo es una mentira mía? Este principio de la pragmática lingüística nos remite Truth-Default Theory. A mí, mientras lo leo, no se me ocurre que Villanueva pueda estar engañándome… El hombre por naturaleza está orientado a la verdad (Aristóteles: el objeto de la inteligencia es esta). Esto comporta un portillo abierto a creer en el otro y que el otro, si malvado y mentiroso, bajo aspecto de verdad, nos cuele las mentiras de su interés. Aceptada esa comunicación como verdad, aun siendo mentira, opera en nosotros lo llamado en inglés backfire effect, es decir, la seguridad absoluta, plena de nuestra certeza hecha verdad y esto se traduce en el sostenella y no enmendalla y así pulsiones ideológicas o políticas no cambian, aunque se muestren evidencias factuales que las rebaten: “los demasiado estúpidos no solo no son capaces de reconocer que lo son, sino que se crecen. […] Seguimos así las pautas de un pensamiento ilusorio que nosotros mismos nos hemos dado y que concede prioridad absoluta a nuestras creencias personales frente a evidencias contrarias”.



En este punto, Villanueva, introduce una serie de datos sacados de la realidad norteamericana y habla de una palabra, sin traducción aún al español, truthiness, lo que según su creador vendría a ser algo así como que cualquier realidad será “lo que tú quieres que sean los hechos, a diferencia de lo que los hechos son […] porque, damas y caballero, ¡de aquí viene la verdad! ¡De las tripas!”, según el creador de la palabra, el cómico Stephen Colbert. Es decir, nuestra verdad, mi verdad nace de mis emociones, de los relatos que admito y no de los procesos deliberativos producto de las evidencias que observo.

Se apoya Villanueva en sus estudios sobre la literatura realista y repite lo que sus investigaciones le demostraron. El realismo de cualquier obra literaria no está tanto en los medios que el autor concita: lenguaje, trama, estructura, argumento…, sino “que reside en la posibilidad, más o menos plausible, de un lector o una lectura intencionalmente realista” y reproduce unos versos de excelente poeta Ángel González que ilustran a las claras el hecho:

Al lector se le llenaron de pronto los ojos de lágrimas,

y una voz cariñosa le susurró al oído:

¿Por qué lloras, si todo

en este libro es de mentira?

Y él respondió:

Lo sé;

pero lo que yo siento es de verdad.

Para Villanueva es definitivo lo aportado por George Lakoff sobre los llamados “marcos mentales”, que actúan en nuestro inconsciente cognitivo y nos ayudan a dotar de sentido todos los estímulos que nos llegan desde el exterior y los encajan o no en nuestros parámetros personales: carácter, sensibilidad, sexo, cultura, religión, ideología, interés económico, etc. Si nos encajan los aceptamos y si no es así los rechazamos por extemporáneos, incómodos, desequilibrantes, subversivos, etc. Los datos que recibimos, si no encajan en nuestros marcos inscritos cerebrales, nos ayudan a quedarnos en ellos e interiorizamos parte de la información, las que nos es amable, conveniente, complaciente, etc. y rechazamos la otra parte. Si esto es así, añado de mi cosecha, una pregunta: Luego ¿esos marcos son en parte aprendidos y en parte no…? No cita el temperamento, la inteligencia, por ejemplo, que me parecen dos parámetros especialmente relevantes.

“El éxito de un determinado partido político depende, pues, en gran medida de su capacidad para adecuar sus propuestas a aquellas pulsiones que están latentes entre los votantes, pero que se pueden activar si se ponen en juego estrategias perfectamente estudiadas para ello”. Todo esto me recuerda el condicionamiento clásico de Pavlov: el votante saliva con solo oír la voz de su amo, de su líder.

Aquí está sencillamente el “kit de la cuestión”, que me escribió una profesora, y este quid no es otro que dar con el marco de aquellos a quienes nos dirigimos y afirmar solemnemente que los “burros vuelan”, que “el hombre nunca llegó a la Luna”, “que la economía va muy bien”, etc. repetirlo muchas veces y por muchos medios y dar con la idea clave que queremos transmitir que también se puede averiguar y así colar lo que les dé la gana a los poderosos que tienen y manejan estos mecanismos. La economía irá muy bien, pero yo no tengo ni un euro, podría pensar en el interfecto, pero no lo piensa.

Si yo aprendiese esto, por no ir más lejos, no pondría tanto empeño en hablar de la verdad, el bien, la belleza, la buena educación, contra el aborto, etc. porque el marco mental de titanio de tantos millones de personas no admitirá la verdad por muchas evidencias que se acumulen. Da igual lo que haga el líder del partido, porque el marco es este.

Vuelvo, por tanto, a una vieja idea de Julián Marías, que he citado, comentado, meditado y se ve que no entiendo y que afirma que “no intente convencer a quien no quiere ser convencido” y, si, además, le añadimos estos marcos mentales inconscientes… Al final me he vuelto a asomar y a este hermoso mar que digo descubrir y se llama Mediterráneo. La montaña parió un ratón.

Gracias por leerme.

10 de julio de 2024

MENOS DE 300: Mejoras laborales en el ámbito futbolístico

 


Hay noticias que pasan desapercibidas por mucho que las grandes empresas editoriales de periódicos quieran estar en todo y a todas. Es por ello que los pobres blogueros nos vemos obligados a hacernos eco de ellas en un complejo proceso de investigación periodística.

Yolanda Díaz Pérez conocida como la morenaza de Fene o la chata de ídem, hoy ministra de trabajo, metida en la faena de reducir el horario laboral y mejorar las condiciones de los trabajadores de toda laya, se ve que ha captado una marrana injusticia mientras contemplaba los partidos de la Eurocopa. Ha considerado que se debían tomar una serie de medidas en este deporte tan lucrativo y así ha declarado que “Esto va de innovación, generación, acomodo y mejora de aquellos trabajadores y trabajadoras del deporte del fútbol, sin que nosotros y nosotras podamos considerar tales a quienes ganan un pastizal, es decir, los futbolistas y futbolistos y, por tanto, así analizado nos centramos en la parte más desfavorecida de esta realidad, porque esto va de ayudar a los árbitros y arbitras y los linieres, linieras y linieros…”. La ministra, que no ha sabido concretar, de momento, porque están en estudio, las medidas, sí ha adelantado que en el caso de “los linieres, linieras y linieros… se ha firmado un preacuerdo por el que se instalarán unos rieles a lo largo de los laterales del campo de fútbol y sobre ellos se desplazarán estos meritísimos trabajadores sentados en un butacón, que se moverá a su veleidoso deseo, el de ellos, no el de los sillones ha aclarado la ministra, y poder seguir el juvenil correteo de futbolistas o futbolistos por la pradera”. “De los árbitros les hablaré en otro momento”, añadió.

Daré más noticias de las próximas declaraciones sobre el tema de la morenaza de Fene.

9 de julio de 2024

500 – Cortines Murube, Felipe: LA COLLERA DE AVUTARDAS

 



Recién termino la lectura de la obra. Gozo de la belleza del librito como objeto que compré de segunda mano. Excelente gusto el de quien fuera su dueño. Lo adquirí al hilo del trabajo realizado sobre Alcalá Venceslada. No soy bibliófilo, aunque tenga muchos más libros que la media de las casas españolas (270 libros en estas). Algún día escribiré sobre quienes compramos de forma compulsiva, de quienes leemos de igual modo…; mas me gustan los libros hermosos porque la belleza, así, en general, resulta atractiva.

El autor de esta obra fue amigo de Alcalá Venceslada, tuvieron un trato muy continuo en las dos primeras décadas en la Sevilla del siglo XX. Es curioso que ninguno de los dos conservó cartas ordinarias del otro; Alcalá sí tiene algunos manuscritos del sevillano y con él fundó una revista de corta vida, Apuntes, de la que ya quizá di noticias en una entrada de este blog.

Disfrute entusiasta con la lectura de estas novelitas, en diminutivo por serlo cortas, que no por su calidad. En la primera de ellas y la cuarta, la descripción demorada del campo, en general, de todos cuantos lo pasean, lo habitan, seres humanos, bestias, plantas… y las costumbres de unos y otros me resultan deliciosas. Pensé al comienzo de la lectura primera que me enfrentaba a un cuadro costumbrista literario que iba con retraso y con respecto al XIX.  Me equivoqué.

Sin duda, Felipe Cortines, sabe de qué escribe. Confiesa que ha participado realmente de cuanto luego su imaginación recrea. Quienes hayan leído su poesía se hallarán de nuevo con los campos de Andalucía la baja por donde pasea, más que corre, un Guadalquivir que fecunda y vivifica aquellas hermosas tierras.

Componen la obra cuatro novelitas cortas. La collera de avutardas, que da título al libro; El alba sangrienta, Drama de estirpe y Como la oliva. El fondo común que une los cuatro relatos es un romanticismo reconocible y renovado. Muy singular es sin duda la estructura de las obras, que admiten no solo la inclusión del narrador-personaje: él cuenta la historia que escuchó en labios de otro (¡no es novedad!) y además se permite citas de autores clásicos (tampoco son novedad) y, además, permítase, se van incluyendo poemas, supongo que del autor o recopilados por este… que van marcando distintos trancos en las obras. Para mí, valiosísimo el estilo de Felipe Cortines Murube: un vocabulario inabarcable: palabras referidas a las faenas del campo, a plantas, oficios y nombres que designan realidades y espacios rurales o estancias de las casas de campo…; insinuante por párrafos como prosa lírica por momentos en su prosa… Permítame que insista en el vocabulario de una riqueza y eufonía admirables: No es que sean palabras que se hallen en mi vocabulario latente, no: algunas de ellas nunca las oí ni las leí. Busco en el Vocabulario de Alcalá Venceslada y disfruto como aquel que, hallando un tesoro, a buen recaudo ya, va desentrañando la naturaleza de las monedas, las joyas… poseídas gracias a la buena fortuna de su hallazgo, mas ¿qué hacer con ellas? Lucillo, enciso, huélligas, maginanza, jorguina…



El lector que se atreva con esta obra se encontrará con amores fatales, falsos fantasmas, corazones inmensos junto a la miseria humana más desdeñable, vidas arruinadas por un error puntual y una mala elección, gitanos (¡ah, me acordé de Alcalá!: egipcianos, hindúes, vocabulario caló…).

Sin duda, se lee con agrado la obra y en mi caso con un afecto diferido por razones personales y familiares.