20 de abril de 2014

González, María Jesús, ANTONIO MAURA. BIOGRAFÍA Y PROYECTO DE ESTADO (I)



         El hombre es animal y, en tanto que animal, de costumbres fijas. Para leer, desde olvidé cuándo, uso un lápiz y un papel donde apunto todo lo que se me ocurre, me sugiere el texto, pienso sobre él… La lectura en el kindle, entre otros asuntos, me descoloca (¡sí, ya sé que puedo hacer notas y todo eso!, ¡pero no es lo mismo, perdone!). Mi amigo Bernardo Munuera me habla siempre de un programa para guardar notas que no sé cómo se llama y que se me antoja un artefacto más, una vuelta de tuerca más, un tiesto más que añadir a lo que fue un verdadero gozo en tiempos: el libro y yo, y no este regocijo de anotar que me lleva de continuo a estar en guardia y me complica el paseo. Escrito queda.

         Del libro sobre Maura he tomado tres folios de notas… lo que son muchas notas y muchos folios. Y es que el libro de María Jesús González me ha parecido excelente. Lo he disfrutado. Cierto que hay pasajes muy específicos para especialistas, creo, que me resultaban más áridos, porque eran aspectos en los que profundizaba demasiado, para lo que son mis necesidades, y se me alargaba el asunto (además me reconozco incapaz de pasar sin echarle un ojo a las notas al pie; por eso las notas al final me resultan molestas en el vaivén de la lectura). Sí señora, felicidades por su obra.

         En una feliz ocasión se me ocurrió decir que las tesis, y las biografías, añado ahora, se escriben de rodillas (y de igual modo, me aclaró el Secretario del tribunal, se defienden)… y algo de esto hay sin duda en la obra de González, aunque en innumerables ocasiones se levanta para hablar con Maura, se sienta con don Antonio y conversa con él, se pone de pie y en jarras y le enmienda la plana (ella tiene ahora todos los datos) y le regaña y se enfurruña con él, me da la impresión.

         He llegado a este libro y a Maura de la mano de las obras que venía leyendo de la historia de España de la Restauración. Canalejas, Maura, Dato, Moret… son nombres que se asocian a mis estudios académicos juveniles y se mueven entre gobiernos, libros leídos, hechos, un rey y escritores a quienes he leído a veces con verdadera saña.

         Era mallorquín don Antonio Maura, pero bien le valdría la vieja idea de Alfonso Fernández Coronel allá por el siglo XIV: "Esto es Castilla, señores, que hace hombres... y los gasta". Las buenas intenciones no bastan en absoluto. Maura las tenía y se dejó en ello la vida, pero fue insuficiente. Mutatis mutandis ha transcurrido un siglo y seguimos los españoles en los mismos surcos de entonces, trenzando en los mismos espartos, cegados en las mismas cavernas y simas. Y por muestra vaya un botón: Hoy se dan otros nombres a los caciques, pero sigue siendo realidad que quien no tiene padrino, aquí, no se bautiza. Que algunos al noreste insisten en que Cataluña no es España y se les ve la billetera; a algunos vascos, la pistola. Que la plutocracia, la amistad entre quienes tienen el poder económico y el poder político, sigue sentada a la mesa, en la misma mesa en la que pedimos los mismos putos pobres que se nos echen las migajas con que nos conformamos. Si usted lee en la página 114 cómo era y cómo son los partidos políticos de entonces y los de ahora…, pues eso, ídem de lienzo, que se decía a los carlistas. Y es que este es un país de locos: “una jaula de dementes”, escribe Maura a su amigo Bergé. Que unos andan con el Cristo al hombro hasta llevarlo a la sopa y los otros, los anti, quieren romperle la crisma a los del Cristo y al Cristo mismo si pudieran, porque aquí y ahora y antes, la crisis, lo decía Maura, es de civilidad: la cultura de la polis y para la polis es cero patatero. Que en España no hay militancia, sino secuaces y lo escribió Canals: Aquí cada secuaz sigue al suyo haga lo que haga, diga lo que diga… “a piñón”. Me quedo también con esa idea de Maura, que un republicano -¡de los de entonces!-, Sáenz de Quejana, remachaba: que los curas se dediquen a su suyo: sí, señor, porque luego, el clericalismo trae las más de las veces situaciones embarazosas (y si no, releamos parte de lo que pasó no muchos años después, cuando se preparaba la Gorda, durante la Gorda y después de la Gorda del 36 al 39).

17 comentarios:

  1. Sigo también tomando notas a lápiz y a bic. A pluma si estoy en casa pero que luego escaneo, cuando acabo de leer el libro, y las envío a Evernote (el programa tiesto) y ahí quedan por si la casa arde, entran a robar, me roban la carpeta o quién sabe, el ordenador.
    Pero reconozco que, como el placer placer y placer de diseccionar un libro a lápiz y papel no hay nada en este mundo. Ni programitas ni leches, como siguen diciendo hoy los zagales.
    Un abrazo.

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  2. Los comentarios a las entradas en el blog me recuerdan a las primeras cartas que recibía en mi infancia. Cartas de mis amigos, de algún conocido, de mi familia principalmente (en particular de mi abuela)… Estos comentarios tienen para mí algo de mágico, ¿cómo es posible que alguien me escriba a mí?..., me pregunto. Ese halo lo perdieron después las muchas cartas que de ordinario recibía a lo largo del año; ahora los muchos correos… Los comentarios a las entradas del blog, todo esto que ahora yo comento tiene que ver claramente con el acto de donación que comporta cada entrada, por muy pobretona que sea, por mis limitaciones… En fin. Esta es otra historia. Muchas gracias a quienes leen este blog y además tienen la delicadeza de ponerme unas letrillas…

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  3. A Mí lo que me interesa, por
    Copiarme, y me asombra es tu gestión del tiempo y organización. Qué manera de leer y de dar cuenta de lo
    Leído!

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  4. Me confieso un lector con sus hábitos en transición. Cuando leo en soporte de papel todavía sigo tomando notas a mano, en folios sobre todo, pero cada vez con mayor frecuencia leo libros directamente en la red y anoto impresiones y comentarios en el mismo ordenador.
    Gracias, Don Antonio, por comentar en mi blog. Viendo que usted ha sido capaz de enlazar otros blogs al suyo, voy a intentar no ser menos. A ver si lo consigo...
    Un saludo.

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    1. Dependiendo de los hábitos adquiridos todos cuantos somos lectores más o menos patológicos, diagnosticados o no, hacemos algo parecido, supongo. También leo yo, cuando puedo, frente al ordenador -el libro sobre un atril- y tomo nota directamente en la máquina. El kindle me parece maravilloso para leer recostado y cuando no haya que tomar muchas notas (aunque también las anoto en el libro electrónico), en fin... Esta es mi experiencia.
      No se me olvida Fernández de la Mora: veré qué puedo aprender y si no, me permitirá, le preguntaré a usted. (De momento hoy al ir tras Maura, me tropecé con su hijo Gabriel y nos encontramos con Zubiri. Maura me ha dejado en Canalejas…). Este, con todos mis respetos, es un tema interesante: cómo se imponen unos libros a otros a la hora de leerlos, ¿es puro capricho? Ofrezco este blog para que aportemos lo que podamos.

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    2. Cierto, yo también me he planteado en alguna ocasión esta pregunta: "Cómo se imponen unos libros a otros a la hora de leerlos, ¿es puro capricho?".

      En mi caso, creo que mis lecturas han estado determinadas por las inquietudes y las necesidades experimentadas a lo largo de tres etapas vitales bastante diferenciadas:
      Libros de aventuras en mi adolescencia, desde los conocidos clásicos de Julio Verne, Dumas, Walter Scott, Jack London, Fenimore Cooper o Salgari, hasta las novelas del oeste de Karl May. También leí cómics, muchos cómics, y cualquier libro que pillaba de la exigua biblioteca familiar, nutrida principalmente de obras conseguidas a través del "Círculo de Lectores". Recuerdo dos novelas de forma especial: "En nombre de todos los míos", de Martin Gray, que me impresionó especialmente, y "Shogun" de James Clavell.
      Durante mi primera juventud me dio por leer a Hermann Hesse, sobre todo; mucha ciencia ficción y novelas de "terror", clásicos como Drácula y Frankenstein, pero también obras del ínclito Stephen King y del otrora famoso Dean Koontz. También me dio por bucear en los entresijos de la historia de la mano de Isaac Asimov y su colección de "Historia Universal".
      Ya en la madurez, seducido por la obra de Ortega y Gasset, y también por Nietzsche, me dio por leer filosofía, y a partir de ellos fui conociendo a Marías, Zambrano, Zubiri, también a José Antonio, Unamuno; llegué a Husserl y Heidegger y, más recientemente, a Peter Sloterdijk.
      No sé, creo que cada etapa de nuestra vida nos "invita" o predispone a degustar diferentes géneros literarios.
      Un saludo.

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    3. Muchas gracias por su largo comentario. Sin duda el trato nos hará conocernos y eso puede llevar a la amistad: todo un tesoro lujoso. Me va a permitir que guarde este comentario y luego lo iremos publicando no en ese apartado de… “comentarios”, sino en el propio blog, como una entrada: ¡por supuesto, si a usted no le importa! y, ni que decir tiene, con opción a matizar, aclarar, publicar más… y a ver si damos con las teclas que propuse y que usted, tan amablemente, tan valiente y orteguianamente, si se me permite, se ha brindado… porque nobleza obliga como Ortega escribía.

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    4. Antonio, no tiene usted que agradecerme tan largo comentario, fruto, en gran medida, de mi unamuniano y narcisista ego: "yo, yo, siempre yo y después yo".

      Bromas aparte, claro que no me importa que guarde usted este comentario para lo que guste. Y si es para "despertar" las neuronas, en un futuro que espero no sea muy lejano, o para suscitar interesantes intercambios dialécticos, mejor que mejor.
      Un saludo.

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  5. Señor Munuera, mi querido Sergio, te recuerdo que tú tienes además de una esposa, que es mi amiga, CINCO HIJOS, por lo menos, una de ellos ahijada mía, un perro, dos gatos, algunos periquitos... una moto y eres entrenador de fútbol, hombre de inquietudes sin cuento... ¡Por favor! La humildad comporta no llegar a todo, no coparlo todo... ¡Déjenos a los demás un espacio pequeño donde rebullirnos! Muchas gracias, siempre, por tus comentarios propios de tu generosidad.

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  6. Yo, que ansío de tiempo para poder perderme entre obras,es todo un lujo poder "leer libros"a través de las entradas de tu blog.Me ha encantado.Un saludo desde Bruselas

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  7. y yo...¿que digo ahora?, sin palabras

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    1. Tú aquí dice lo que quiera, primero, y lo que pueda, porque, segundo, la veo suspensa y embebida leyendo los libros que va usted a poner en el escaparate de su librería... y así se puede decir mucho o poco, según y como. Muchas gracias.

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  8. A mí me encanta que usted disfrute, porque para eso lo escribo: escribir es darse, un modo de darse al otro, un modo de amor, que no siempre es recibido ni aceptado, por eso, cuando personas como usted, a quienes no conozco -o a quienes conozco-, me escriben me siento conmovido. En este blog siempre es usted bienvenida y acogida. Con afecto.

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  9. Hola Antonio José. Suelo leer con cierto interés sus artículos. Ciertamente que los encuentro interesantes y además, son una buena fuente de referencia a la hora de leer tal o cual libro, tal o cual acontecimiento histórico de nuestro país. Pero quisiera decirle que me he sentido algo molesto cuando, desafortunadamente en muchos casos, se vincula al País Vasco o los vascos con las pistolas. Este tipo de comentarios, seguramente sin ninguna mala intención por su parte, seguro que sí, ayudan a crear la desafección tanto anímica y sentimental como política de vascos y catalanes hacia el resto de España. ¿Por qué repetimos siempre los mismos errores de siempre? Pistolas las hubo y muy buenas en el País Vasco pero España al igual que el resto del Mundo fueron sus clientes principales.

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  10. Le agradezco su leal corrección en lo que vale y como tal tomo nota, primero. Segundo, quiero agradecerle que me salve la intención, pues ciertamente no era ni es nunca mía la de sembrar discordia, antes al contrario, si bien reconozco, seguro que como usted, que Amicus Plato etcétera. He tenido la fortuna por razones académicas y militares de convivir mucho y en excelente armonía con vascos de muchas partes de allá arriba y muy distintos entre sí, y usted me entiende. No tengo a mano el texto del que cité, pero me parece que la idea más o menos así expresada en mi entrada no es mía, sino de algunas palabras de alguien dirigidas a Maura o de este. Me permitirá que lo compruebe en el momento en que me sea factible y así se lo comentaré. Insisto en mi agradecimiento por salvar mi intención; secundariamente por seguir este pobre blog… (las próximas entradas, tras Maura Gamazo serán sobre un vasco… de Donosti). Un saludo.

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    1. Me siento invariablemente restituido de una desazón que, aunque pequeña, sentí en lo escrito por usted. De verdad que en personas como usted me siento cómodamente parte de este país, de este pueblo tolerante y avanzado que demuestra ser en ocasiones, o en este país "duro y bueno" que escribió un historiador ya fallecido, quizá lo dijera Menéndez Pidal, no lo recuerdo muy bien pero que me gustó mucho.Nada más. Siento admiración por toda su sabiduría y por esa curiosidad insaciable que usted demuestra en todo. Rabia siento que por tener que trabajar tenga que dejar a un lado la lectura. En el momento en que por razones que sean, me hallo nuevamente en el paro,me lanzo a esta aventura inaudita que para mí es la lectura. Muchas gracias y enhorabuena por sus emulaciones tan eruditas. Es un placer leerle y gracias por contestar. Un saludo desde el País Vasco.

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