9 de febrero de 2023

469-Ratzinger, Joseph, INTRODUCCIÓN AL CRISTIANISMO




La experiencia me dice que leer al teólogo Joseph Ratzinger, al cardenal Ratzinger, al Papa Benedicto XVI, es un proceso iluminador que requiere una especial atención. Sus explicaciones teológicas no son oscuras ni impenetrables, tienen la suavidad y el delicado concierto de una maquinaria que, yendo como la seda, suave, leve, es difícil de comprender si no se presta todo el esmero a la tarea de leerlo. Al final, servidor, que no es maestro en la materia, tiene la sensación satisfecha de que quien, tras mirar un magnífico cuadro o escuchar una espléndida sinfonía, queda con un deleite que le permite andar, respirar y mirar el mundo con más holgura. Una verdadera delicia, a sabiendas de que se enteró a medias.

Los nudos gordianos de una inteligencia y una fe lastradas por la ganga de la ignorancia, por el peso inerte de las falsas convicciones, quedan desatados con suavidad por la sabiduría del teólogo, desde la mesura y la comprensión de quien vive la caridad de enseñar con paciencia a quien no sabe, que es mi caso.

Esta Introducción al cristianismo es un libro que nace en charlas dadas por Joseph Ratzinger en la Universidad de Tubinga el año 1967. La obra en sí, retocados algunos extremos, según su propio autor confiesa, se editará en el año 1968. Compruebo que la edición que manejo es del 71 y viene precedido por un Prólogo de González de Cardedal quien, con un artículo publicado al hilo de la muerte del Papa Benedicto XVI, me animó a su lectura: “Como exponentes de su teología, yo elegiría dos libros especialmente significativos: uno de sus primeros años como profesor, y otro de sus últimos como Papa. Su primer gran libro es 'Introducción al cristianismo' (1968). El contexto del nacimiento de este ensayo fue la crisis de fundamentos en la cultura, la Universidad y la Iglesia”, escribió. No debemos olvidar que un par de años antes, 1965, se clausura el concilio Vaticano II, preñado de dudas, esperanzas y controversias. Las charlas del joven teólogo, que terminará siendo el libro de que hablo, se enfocan en la explicación de la fe cristiana, para lo cual se basa en la estructura del Credo de los Apóstoles, que va siguiendo en sus reflexiones.

Alguna vez dejé escrito que leí muchísimo a Juan Pablo II y sobre él. No tanto a Josep Ratzinger y menos al papa Francisco. Supongo que esto tiene mucho que ver con la edad de quien escribe. Cuándo pasó por su etapa de mayor y más intensa formación religiosa y espiritual que, en mi caso, fue bajo el pontificado del Papa polaco, quien tenía un atractivo personal e intelectual, para mí, irresistible. Su valentía al entrar a los problemas suscitados, su claridad expositiva, el tratamiento de aspectos espirituales que me acuciaban… me resultó de mucha ayuda en aquel momento y aún hoy, lógicamente, porque se mejora con titubeos si se pone empeño, pero no se cambia. La mirada de hondura filosófica del polaco me era más próxima que la mirada teológica del alemán, que se me hace ardua: tenía y tengo la misma sensación que he descrito en el primer párrafo de esta entrada. Es amable la subida, es factible, comprensible, deseable…, pero comporta estar muy atento a los resortes intelectuales que pone en marcha para comprender por qué Dios es uno y trino y cómo lo sabemos, por qué Dios es necesariamente uno, porque afirmar Yo creo compromete a la persona toda y no al individuo parcialmente y, además, tal aseveración necesita de los demás que conforman la Iglesia… Si tuviera que volver a explicar algunos de los argumentos que Ratzinger expone en este libro, ¡del año 68!, aún fresco el marco del Vaticano II, no sería capaz: lo siento, tendría que recurrir de nuevo a la lectura del pasaje y utilizar las palabras que el autor emplea y, además, en su mismo orden y contexto.



Es posible que alguien que lea esta entrada, por lo que digo, humildemente y desde mis limitaciones, pueda pensar que no merece la pena, entonces, leer esta obra. Lo estaría en este caso más que orientando, desorientando: ¡claro que merece la pena! Si usted tiene interés por esa realidad ineludible, incluso para el a-teo, que es Dios, merece la pena escuchar con los ojos al sabio. Ignoro cómo funciona el ordenador en el que escribo esta entrada, pero me maravilla que al teclear aparezcan las letras en la pantalla, conformen líneas, párrafos… ¡sencillamente admirable! Algo así sucede con la lectura de la obra que comento y que le aconsejo vivamente, si usted tiene la inquietud de saber por qué el cristiano se dice primera y principalmente hijo de Dios…, por qué es necesario el Espíritu como Amor entre el Padre y el Hijo, Dios que sale al encuentro del hombre y se revela como hermano… ¡maravillosas realidades que explica Ratzinger en este libro!

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