7 de marzo de 2026

565: Díez Tejón, Luis: PRERROMÁNICO Y ROMÁNICO EN ASTURIAS y ARTE ROMÁNICO EN ASTURIAS

 

Si la obra de Díez es una obra de cierto empaque, más fotos que texto, la otra obra, que sumo en este mismo comentario es un folleto, una guía didáctica.



Hace unos días bajé desde Asturias a Andalucía. Salía de allí cuando el claror del día apenas alumbraba y veía los campos, como siempre, por los ojos del poeta castellano de Sevilla: las tierras calmas, con sus rabillos de monte, algún pinar entre barbechos y los enhiestos chopos difuminados, siempre pocos, elevándose hacía un cielo aún no del todo claro junto a regatos que no llegan a ser arroyos.

Hay preguntas que son impertinentes, las hay tan necesarias, que son imprescindibles, las hay tan incontestables como innecesarias, en fin: todo un corolario en torno a las preguntas, totales o parciales que la vida nos espeta, que nos hacen los demás, que nosotros nos hacemos. “¿Qué color le gusta a usted más?”: Nunca me he hecho esa pregunta como tampoco me había hecho esta otra: “¿Qué estilo arquitectónico le resulta más atractivo?”. No lo sé, pero he de reconocer que el románico es estilo de mi gusto y, planteada la interrogación, medito por qué.

Considero que el prerrománico me encanta. Las edificaciones prerrománicas y románicas que se conservan, casi todas, por el momento en que nace esta corriente estética da lugar a pequeñas construcciones civiles y religiosas. Aún las ciudades propiamente no existían con la entidad con que resurgirán a partir del siglo XII y estas construcciones de que hablo, muchas de ellas, se hallan en espacios naturales recatados y sugerentes, donde el silencio se apropia del entorno, ¡no ya de la edificación!, sino del ambiente todo. Soledad, silencio, lejanía a veces en el tiempo y el espacio… Todo ello permite el acercamiento a Dios del creyente por medio de una oración serena. ¡Qué ajeno el arte románico, por norma, a la multitud de turistas que todo lo acogotan y fotografían! ¡Qué lejos el románico de las multitudes vocingleras!

No me gusta hacer el papel de turista. Me producen rechazo las masas, las bullas, las multitudes… "La mucha gente para las procesiones y las guerras", decía un amigo, y no me agradan ninguna de las dos.

Dividen los expertos el románico asturiano en tres etapas: la inicial hasta Alfonso II el Casto (842); el ramirense que abarca el período del reinado de Ramiro I y de su hijo Ordoño I; y la última etapa, desde el reinado de Alfonso III el Magno hasta el traslado de la corte desde Oviedo a León. En las obras que comenteno las etapas del Románico asturiano se dividen en las tres citadas, igualmente se dividen en varios espacios geográficos que se organizan a partir de Oviedo, que se identifica con el cento, oriental y occidental. No han de extrañarnos estas divisiones porque el folleto no pasa de ser una guía didáctica escolar y el otro libro es también otra guía. Esto implica que, en una obra y otra, abunden las fotos, los comentarios esquemáticos de los rasgos y las construcciones de que se nos habla sucintamente. Las fotos del libro de Díez Tejón tienen más calidad y son en color, mientras las de la Guía, son fotos antiguas, no excesivamente buenas ni abundantes.

Cerca de donde vivimos tenemos santa Cristina de Lena. Una maravilla chiquita sobre un montecillo verde que se asoma al valle. Una señora la enseña y explica y da cuenta de sí por el mismo precio: gratis.


Es norma que los turistas, en general, no vieron mucho de por donde pasaron; fotografiaron muchísimo; y solo se quedaron con los nombres de los restaurantes y los bares donde comieron y bebieron. Cierto que de todo quiere el Señor…, pero, si puedo, quisiera aprovechar para visitar el románico asturiano, como lo hice en su momento con el navarro. 

Este par de guías cubren sobradamente mis necesidades, pues cuando quiera más información sobre alguna edificación en concreto, la buscaré, pero con estas obras podremos hacernos un itinerario por donde ir y dónde reponer fuerzas.


 








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