2 de octubre de 2026

CARTA ABIERTA A MIS PRECEPTUADOS

Una vez fui joven

Doy aquí noticia pública de mi nuevo libro, recién editado. Al daros la novedad, muchos de vosotros, como otras personas, no mostráis ninguna sorpresa porque, entiendo, os diréis “¿Dónde irá el buey que no are? Es lo normal que el Alcalá lea y escriba y escriba artículos, libros, lo que sea…, ¡pero que escriba!”. Curiosamente para mí, incluso pasados los años y los libros ya volanderos y en la calle, sigue siendo una sorpresa la novedad de la edición de una nueva obra. Esta, sin embargo, tiene una particularidad por su origen y sentido, que quiero explicar.

Deseo antes, sin embargo, hacer una aclaración. Bien sabéis que esto de escribir, para la mayoría de quienes nos ocupamos en ello, no es que no nos dé para comer… ¡es que no da ni para merendar! Perdonad la franqueza: no me hacéis un favor adquiriendo el libro (1,80 creo que gano por ejemplar vendido en este caso; otros contratos los firmé a cero pesetas). Es decir, el sentido de mi creación, también lo sabéis, no es ganar dinero, ni fama, ¡ni estoy de acuerdo con Machado!: “Y al cabo, nada os debo; me debéis cuanto he escrito”. Ni a él ni a mí nos llevó la guardia civil a escribir.

Tantos discursos en las imposiciones de becas

Este libro mientras lo trabajaba y especialmente desde que lo terminé, me hacía una especial ilusión que lo leyerais quienes fuisteis mis preceptuados. La ilusión, en tanto que anhelo humano –solo el hombre tiene ilusiones–, atesora un mucho de encantamiento: la ilusión tiende y mira hacia algo que no se tiene, de lo que se carece, que me completa.

¿Por qué esta ilusión irracional en este caso? También a veces esta lo es. Como no lo tenía claro he tenido que pensarlo, meditarlo. Todo libro escrito por mí es un modo de donación amorosa a los demás: ofrezco y regalo una creación íntima y personal a los demás, a quienes deseen leer la obra, pues una vez editada ya no es propiamente mía.

Empezamos con chorizos y pasamos a los jamones...


El título de esta, Educar para una vida lograda, si acertado, no era el que yo deseé para él. Pensé llamarlo con un sentido clásico y magro, muy llano: De tutorías y preceptuaciones. El libro nació del empujón animoso de un buen amigo, Juan de la Cruz García, Juanete; mas el meollo, la encarnadura del libro brotaba del trabajo que realicé durante más de tres décadas, pero no yo solo, sino con quienes fuisteis mis preceptuados y los padres de mis preceptuados. Mi labor como preceptor no era de investigación en un laboratorio, sino fruto del día a día con personas distintas, durante años, con sus dificultades y facilidades, con sus problemas y soluciones, con sus alegrías y sus tristezas… ¡sus enamoramientos adolescentes y sus rupturas! Y aclaro ese mis, que carece en absoluto del sentido semántico de posesión; a vosotros, a vuestras familias, eráis a quienes yo servía. Ese es el sentido de mis preceptuados y de mis alumnos en general.

Creo que mi ilusión irracional por que leáis esta obra radica en querer recuperar los recuerdos para vosotros y para mí, para vuestros padres, de tantos momentos de enorme intensidad vital, que compartimos juntos. Deseo que veáis el tapiz por el envés, allí donde estaba el trabajo del telar, los nudos, las zozobras, las intenciones, los deseos… Y, por último, haceros conscientes de una realidad: ahora ya, con la edad que la mayoría tenéis, conviene que agradezcáis a vuestros padres lo que hicieron por vosotros.

Muchos viajes, excursiones, con y sin jamón...

Desde hace años al correr se le llama footing, al director del negocio se le llama CEO, al autónomo free lance, hobby a una afición y un spoiler es destripar la trama de una peli o de un libro… Las tutorías o las preceptuaciones –¡que no son lo mismo!–, se les llama, ahora me entero, mentoring y algunos añaden & Co, que no sé si es y “acompañamiento” o algo así como una relación donde hay un profesional experimentado y entendido el coach y un aprendiz, cliente… que es el coachee: ¡lo que uno ha llegado a ser sin saberlo! Y todo esto tiene muchísimos siglos de… pan frito y picatostes.

Lamento no tener relación con todos vosotros, ni vuestras direcciones ni saber de algunos casi nada o nada… A otros os veo semanalmente, nos escribimos con frecuencia… Os agradecería que os dierais noticias unos a otros, si os parece pertinente, de la publicación de este trozo de nuestras vidas compartidas: en algunas anécdotas, algunos… os reconoceréis[1].

Siempre con mis alumnos, mis amigos... 


Me preguntáis algunos si habrá una presentación física y formal del libro, como se hicieron otras con motivo de otras obras. Muchos estuvisteis en ellas. Ahora mismo no os puedo decir nada al respecto. Ya os llegaran nuevas por los mismos canales que estáis recibiendo esta.

Quedo a la espera de vuestras noticias. Con cariño,




[1] El libro lo encontráis en librerías, Casa del libro, Amazon, Fnac… https://www.ppc-editorial.com/libro/educar-para-una-vida-lograda

5 comentarios:

  1. Jose Gomez-Zorrilla Sanjuan2 de octubre de 2026 a las 13:35

    ¡Que gran alegría volver a reencontrarnos!
    Los recuerdo que nunca se fueron, han vuelto a resurgir leyendo la entrada y sobre todo viendo las fotografías. Imágenes que me han conducido a esa bonita etapa en el Altocastillo, cuando la Literatura, bien contada, te hacia engancharte a las novelas de Delibes o convertirte en un miembro más de la generación del 27.
    Con ganas de poder hincarle el diente para tener la excusa de, treinta años después, volver a conectar.
    Un afectuoso saludo de uno de tus preceptuados.

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    1. Muchísimas gracias por tus palabras. Son justo lo que quería promover. Revolver los recuerdos de padres, de alumnos... Es hermoso el pasado por su sentimentalida romántica...
      Hace muchísimo que no sé de ti. No veo a tus padres tampoco por Jaén ni a quienes conformabais tu grupete de amigos... Si quieres comunicarte escríbeme a ajasa01@gmail. com.
      Con cariño...

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  2. Buenas D. Antonio
    Gracias por sus palabras, me emocionan y comprare el libro pues seguro que estará lleno de sabiduría y consejo que siempre es lo que nos ha enseñado y transmitido.
    Mis mas humildes respetos.
    Gracias y un fuerte abrazo.

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    1. Por lo que me vais diciendo, veo que he logrado remover recuerdos del pasado que se hacen presente por la memoria. Lamento no saber quién eres. Muchas gracias... por escribirme y hacerlo tan bien... Me llenan de orgullo que no de vanidad.
      Con cariño,

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