| Una vez fui joven |
Doy aquí noticia pública de mi nuevo
libro, recién editado. Al daros la novedad, muchos de vosotros, como otras
personas, no mostráis ninguna sorpresa porque, entiendo, os diréis “¿Dónde irá
el buey que no are? Es lo normal que el Alcalá lea y escriba y escriba
artículos, libros, lo que sea…, ¡pero que escriba!”. Curiosamente para mí,
incluso pasados los años y los libros ya volanderos y en la calle, sigue siendo
una sorpresa la novedad de la edición de una nueva obra. Esta, sin embargo,
tiene una particularidad por su origen y sentido, que quiero explicar.
Deseo antes, sin embargo, hacer
una aclaración. Bien sabéis que esto de escribir, para la mayoría de quienes nos
ocupamos en ello, no es que no nos dé para comer… ¡es que no da ni para
merendar! Perdonad la franqueza: no me hacéis un favor adquiriendo el libro
(1,80 creo que gano por ejemplar vendido en este caso; otros contratos los
firmé a cero pesetas). Es decir, el sentido de mi creación, también lo sabéis,
no es ganar dinero, ni fama, ¡ni estoy de acuerdo con Machado!: “Y al cabo, nada
os debo; me debéis cuanto he escrito”. Ni a él ni a mí nos llevó la guardia
civil a escribir.
| Tantos discursos en las imposiciones de becas |
Este libro mientras lo trabajaba
y especialmente desde que lo terminé, me hacía una especial ilusión que lo
leyerais quienes fuisteis mis preceptuados. La ilusión, en tanto que anhelo
humano –solo el hombre tiene ilusiones–, atesora un mucho de
encantamiento: la ilusión tiende y mira hacia algo que no se tiene, de lo que
se carece, que me completa.
¿Por qué esta ilusión irracional
en este caso? También
a veces esta lo es. Como no lo tenía
claro he tenido que pensarlo, meditarlo. Todo libro escrito por mí es un modo
de donación amorosa a los demás: ofrezco y regalo una creación íntima y
personal a los demás, a quienes deseen leer la obra, pues una vez editada ya no
es propiamente mía.
| Empezamos con chorizos y pasamos a los jamones... |
El
título de esta, Educar para una vida lograda, si acertado, no era el que
yo deseé para él. Pensé llamarlo con un sentido clásico y magro, muy llano: De
tutorías y preceptuaciones. El libro nació del empujón animoso de un buen
amigo, Juan de la Cruz García, Juanete; mas el meollo, la encarnadura
del libro brotaba del trabajo que realicé durante más de tres décadas, pero no yo
solo, sino con quienes fuisteis mis preceptuados y los padres de mis
preceptuados. Mi labor como preceptor no era de investigación en un
laboratorio, sino fruto del día a día con personas distintas, durante años, con
sus dificultades y facilidades, con sus problemas y soluciones, con sus
alegrías y sus tristezas… ¡sus enamoramientos adolescentes y sus rupturas! Y
aclaro ese mis, que carece en absoluto del sentido
semántico de posesión; a vosotros, a vuestras familias, eráis a quienes yo
servía. Ese es el sentido de mis preceptuados y de mis
alumnos en general.
Creo que mi ilusión irracional
por que leáis esta obra radica en querer recuperar los recuerdos para vosotros
y para mí, para vuestros padres, de tantos momentos de enorme intensidad vital,
que compartimos juntos. Deseo que veáis el tapiz por el envés, allí donde
estaba el trabajo del telar, los nudos, las zozobras, las intenciones, los
deseos… Y, por último, haceros conscientes de una realidad: ahora ya, con la
edad que la mayoría tenéis, conviene que agradezcáis a vuestros padres lo que
hicieron por vosotros.
| Muchos viajes, excursiones, con y sin jamón... |
Desde hace años al correr se le
llama footing, al director del negocio se le llama CEO, al autónomo free
lance, hobby a una afición y un spoiler es destripar la trama de una peli o
de un libro… Las tutorías o las preceptuaciones –¡que no son lo mismo!–, se les
llama, ahora me entero, mentoring y algunos añaden & Co, que no sé
si es y “acompañamiento” o algo así como una relación donde hay un profesional
experimentado y entendido el coach y un
aprendiz, cliente… que es el coachee: ¡lo
que uno ha llegado a ser sin saberlo! Y todo esto tiene muchísimos siglos de… pan
frito y picatostes.
Lamento no tener relación con
todos vosotros, ni vuestras direcciones ni saber de algunos casi nada o nada… A
otros os veo semanalmente, nos escribimos con frecuencia… Os agradecería que os
dierais noticias unos a otros, si os parece pertinente, de la publicación de
este trozo de nuestras vidas compartidas: en algunas anécdotas, algunos… os
reconoceréis[1].
| Siempre con mis alumnos, mis amigos... |
Me preguntáis algunos si habrá
una presentación física y formal del libro, como se hicieron otras con motivo
de otras obras. Muchos estuvisteis en ellas. Ahora mismo no os puedo decir nada
al respecto. Ya os llegaran nuevas por los mismos canales que estáis recibiendo
esta.
Quedo a la espera de vuestras
noticias. Con cariño,
[1]
El libro lo encontráis en
librerías, Casa del libro, Amazon, Fnac… https://www.ppc-editorial.com/libro/educar-para-una-vida-lograda
¡Que gran alegría volver a reencontrarnos!
ResponderEliminarLos recuerdo que nunca se fueron, han vuelto a resurgir leyendo la entrada y sobre todo viendo las fotografías. Imágenes que me han conducido a esa bonita etapa en el Altocastillo, cuando la Literatura, bien contada, te hacia engancharte a las novelas de Delibes o convertirte en un miembro más de la generación del 27.
Con ganas de poder hincarle el diente para tener la excusa de, treinta años después, volver a conectar.
Un afectuoso saludo de uno de tus preceptuados.
Muchísimas gracias por tus palabras. Son justo lo que quería promover. Revolver los recuerdos de padres, de alumnos... Es hermoso el pasado por su sentimentalida romántica...
EliminarHace muchísimo que no sé de ti. No veo a tus padres tampoco por Jaén ni a quienes conformabais tu grupete de amigos... Si quieres comunicarte escríbeme a ajasa01@gmail. com.
Con cariño...
Buenas D. Antonio
ResponderEliminarGracias por sus palabras, me emocionan y comprare el libro pues seguro que estará lleno de sabiduría y consejo que siempre es lo que nos ha enseñado y transmitido.
Mis mas humildes respetos.
Gracias y un fuerte abrazo.
Por lo que me vais diciendo, veo que he logrado remover recuerdos del pasado que se hacen presente por la memoria. Lamento no saber quién eres. Muchas gracias... por escribirme y hacerlo tan bien... Me llenan de orgullo que no de vanidad.
EliminarCon cariño,
Genial!
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