27 de enero de 2026

558- Han, Byung-Chul, LA SOCIEDAD DEL CANSANCIO

 



Si la cortesía es la claridad del filósofo, como decía Ortega, y estoy de acuerdo con él, Han no es cortés:

Debemos diferenciar entre el rechazo inmunológico y el no inmunológico. Este último va dirigido a la sobreabundancia de lo idéntico: al exceso de positividad. No implica ninguna negatividad y tampoco conforma ninguna exclusión que requiera un espacio interior inmunológico. El rechazo inmunológico, por el contrario, es independiente del Quantum porque consiste en una reacción frente a la negatividad de lo otro. El sujeto inmunológico, con su interioridad, repele lo otro, lo expulsa, aun cuando se dé solo en proporciones insignificantes.

Lo que en memorable respuesta de Cela a Jesús Hermida tras un largo fervorín de ese tenor de Sánchez Dragó:

                        —¿Y qué opina usted, don Camilo, de lo dicho por Fernando?

                        —Yo qué coño sé qué ha dicho este tío.

Pues eso, que la falta de claridad copa el rechazo inmunológico, comprensión al exceso de lo idéntico, es decir: de lo positivo en contextos determinados y que comportan un Quantum no más de cuarto y mitad de lo que el ser idéntico al otro necesita en el inconmensurable extremo de la realidad no tanto cotidiana como condicionada por la sobreinformación y la multilateralidad… y bla bla bla… Y ni una más santo Tomás. Aquí termina mi lectura del libro de Han.

Entiendo que es muy chic, muy in y muy estar en la pomada de la intelectualidad leer a Han el filósofo surcoreano, pero hasta aquí llega, muy cansado, este pobre lector de pueblo.

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