2 de abril de 2024

49 – ANTONIO ALCALÁ VENCESLADA. Asensio, José María, FERNÁN CABALLERO. ESTUDIO BIOGRÁFICO

 


Fue José María Asensio intelectual importante en la Sevilla y la España de finales del XIX. Intervino en la política en el partido de Cánovas lo que le valió, copio de la Wikipedia: “un inmerecido olvido por parte de la crítica histórico-literaria del siglo XX”, especialmente sectaria con los escritores de derechas, conservadores o… (las lista de los represaliados por esta causa y por la crítica, los profesores universitarios, etc. sería interminable). En 1893 se trasladó a Madrid, donde fue nombrado académico de número de la Real Academia Española de la Lengua y de la Real de la Historia; además presidió la Real Academia de Bellas Letras de Sevilla. Con este párrafo quiero dar a entender que no era uno que pasaba por allí buscando espárragos para hacerse una tortilla, sin perdón, que de todo se cansa uno: “De la reina el rey, y de perdices quien las caza”, que decía la socióloga Florencia Vique.

El libro que escribe Asensio sobre Böhl de Faber en realidad es un folletito lleno de encanto por muchos motivos. Por el libro en sí, por el estilo que emplea Asensio y el tratamiento que hace del tema que es muy agradable.



El ejemplar que manejo es una primera edición que salió al precio de una peseta, aunque luego se le rectificó y subió hasta ¡cinco pesetas! El libro, intonso, lo voy abriendo con un abrecartas en un papel que se rinde de inmediato porque ya en su momento no era de buena calidad y pasados por él ciento veinticuatro años, se editó en 1900, no está para poner levantar barricadas.

Es una biografía, si se me permite la expresión poco académica, “escrita a pulso”, sin una mala nota al pie, sin apoyatura en autoridad ninguna… Está el libro redactado como si el abuelo nos contara una historia en cuatro ratos, la historia de una señora que conoció hace muchos años o de quien oyó contar lo que ahora él repite. No hay detalles, y si los hay, son lugares comunes: La elegancia de Fernán Caballero, su cultura, sus incontables lecturas y desgracias, la admiración en todos los órdenes que causaba en quienes la rodeaban, la conocían, etc. Se atiene el autor a líneas maestras de la vida de la escritora costumbrista.

Realmente adquirí el librito a ciegas, empujado como siempre por esa mala consejera que es la prisa, y he pasado un ratillo agradable leyéndolo. Me interesaba por la información que me pudiera aportar sobre el costumbrismo, vía que siguió después Alcalá Venceslada, pero bien poco he podido sacar en limpio…, salvo, insisto, con perdón: el buen rato que he pasado… ¿acaso lo estimo en poco?

 

2 comentarios:

  1. La socióloga Florencia Vique … me quito el cráneo.

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  2. En el mismo lugar y en la misma conversación se completa tu expresión del borracho en la taberna de Picalagartos... con un no menos simpático: "¡Niño, eres un clásico!", que le dice don Latino al niño de la taberna. ¡Inmortal Valle en sus LUCES DE BOHEMIA! Pues eso: ¡ERES UN CLÁSICO! Gracias por tu simpático comentario.

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