EL PAÍS, 16/07/2020
Los servicios secretos
españoles tienen el programa que espió los móviles de Torrent y Maragall
El organismo defiende que actúa solo con permiso judicial. El
independentismo catalán forma parte de sus objetivos desde 2015
Cuando mi tiempo tenía
un estricto ajuste y otros valores, a veces me podía leer incluso varios
periódicos al día. Ahora los ojeo en Internet. Leo algo y no llego ni a leer
todos los titulares. Estos quehaceres hoy me producen cierto hastío. Cuando se
es joven, se piensa que necesariamente el futuro será mejor que el pasado y que
el presente; se tiene la certeza de que el futuro más o menos lejano coincidirá con la plenitud: vana creencia. No se trata de la desesperanza del viejo… es la
experiencia de lo vivido que cuenta. Cuando entonces… era frecuente que
recortara artículos y titulares de periódicos que pensaba que podrían servirme
para algo. Luego, de vez en cuando, abría las carpetas: los repasaba, los
cribaba y los volvía a guardar o los hacía un gurruño y los tiraba. Recuerdo uno
que me indignó especialmente porque me pareció tan tendencioso y sectario que no
podía serlo tanto ni para el periódico donde lo hallé: El País.
No recuerdo el evento.
Era en Alemania. Fueron millones los jóvenes que asistieron. Juan Pablo II se
movía con la fuerza de Cristo entre los hombres. Aquello era un empujón a la
vida espiritual de cuantos escuchaban. Y El País tituló: Los jóvenes
preguntan por la legalización del aborto. No es literal. ¿¡Millones de
jóvenes y el plumilla de El País fijaba su titular en la voz de un menda
que grita entre millones, insisto!?
Hoy miro El País.
Y su noticia relevante es la arriba reproducida. Miles de nuevos enfermos con
covid, ingresados, homenaje a los miles y miles de muertos… ¿¡y así abre en
primera página!? Se me ocurren adjetivos y no me decido por ninguno: ¡le son
todos tan adecuados…!: Mezquinos, canijos mentales, intolerantes, sectarios,
fanáticos…

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