Desde mi perspectiva
EL PAÍS, 07-07-2020
La
Fiscalía pide al Supremo que revoque las salidas a trabajar o cuidar de
familiares de los presos del ‘procés’
El ministerio público sostiene
que la última palabra sobre este régimen de semilibertad corresponde al alto
tribunal
La cabra tira el monte:
no hay duda. La burra, que lo lleva en la sangre, una y otra vez, vuelve al
trigo. Evitarlo por la vía del convencimiento, me temo que es inútil. Véase
cómo voto ayer día 12 de julio en las autonómicas el nacionalismo vasco.
Leo estos días un libro
sobre Lerroux. Rememoro sucesos en Cataluña en la Segunda República. El
independentismo catalán ha hecho en la segunda década del siglo XXI lo mismo
que hizo en la tercera del XX: llevarse la mano a sus partes pudendas y con
gesto ostensible y manifiesto, mirando al tendido de España, se ha tocado los
huevos… ¡se puede decir quizá más fino, pero no más estéticamente! Hoy mismo
día 13 una jueza en Lleida, Lérida de soltera, emite un juicio y el Torra
no sé si asoma la cabeza o hace un calvo, pero afirma que no obedecerá a la
jueza y que se lo carguen en cuenta (con
la seguridad de que no lo pagará).
Socialistas y
nacionalistas, hoy como ayer, sumaron sus fuerzas en el 34. Los socialistas del
PSOE, sí los del PSOE que algunos militantes creen partido democrático desde su
fundación, tenían armado un complot para secuestrar al Presidente de la
República y al gobierno en pleno. La documentación histórica no miente. Se le
puede intentar decir lo que se quiera, pero esa fue la verdad. Hoy la verdad es
que el PSOE, en tratos con el nacionalismo, socava los fundamentos de la España
Constitucional: la monarquía, la Constitución del 78, el Estado autonómico y lo
que se ponga por delante. Insisto. Aquellos pidieron amnistías y las
consiguieron. Estos las piden y las tendrán. Ellos, quienes fueron y quienes
son, abiertamente desleales, rompiendo la legalidad, son enemigos declarados
del Rey, la Constitución y de España.


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