Creo que la primera vez que oí la
oración que da título a esta entrada fue en alguna película del llamado
universo Star Wars de George Lukas. “Que la fuerza te acompañe” era la
despedida de los jedis… Me pareció tan teatral y ridícula como la de Schwarzenegger
en Terminator: “Hasta la vista baby”, sin duda unas ocurrencias pasajeras…
¡Que se quedaron! De la segunda no me ocupo, porque tiene un contexto más
concreto y circunscrito, pero la de la fuerza hizo fortuna y no dejo de
oírla y de cómo la repiten acá y acullá.
Los extravagantes comentaristas
del mundial de fútbol no han dejado de repetir a los telespectadores que
enviáramos fuerza a los futbolistas. Esta fuerza se ve que se potenciaba al cerrar los ojos e imaginar a la selección española en la final.
Cierto que estudié algo de
Física en alguno de los cursos finales de la EGB: no recuerdo si en 7º u 8º y
luego en 2º de BUP. No aprendí mucho. No era lo mío, pero, en fin, para buscar
en el diccionario sí me alcanza. Leo las primeras 16 acepciones que me ofrece
el diccionario de la RAE y reproduzco la primera, dice así sobre el término "fuerza", y añado sinónimos y antónimos:
1.
f. Vigor, robustez y capacidad para mover algo o a alguien que tenga peso o haga resistencia; como para levantar una piedra, tirar una barra, etc.
Sin.:
o
vigor, fortaleza, pujanza, brío, garra, nervio, energía, fibra, poderío, potencia, ánimo, robustez, solidez, corpulencia, ñeque, canela.
Ant.:
o
debilidad.
Es decir, que leo y no sé cómo
se puede enviar la fuerza desde este lado del televisor a unos señores que
están a miles de kilómetros en USA jugando al fútbol. “Que la fuerza te acompañe”
sirve tanto como comprarse un chupachup de hormigón, que no se gasta… ¡Na de na!
¿De veras que “¡Na de na!”? Cuando
era pequeño creía en las casualidades, pero al prepararme para el ingreso al
instituto, con nueve años que entonces tenía, dejé de creer en ellas.
Esa fuerza que debiéramos
enviar, tan ridícula como absurda, solo sirve para cancelar y sustituir el
nombre de Dios por una necedad. Si afirmo “Que Dios te ayude”, estoy dando una
dimensión con unas implicaciones racionales, históricas, religiosas… que conviene,
¡a quienes les convenga!, quitar del uso cotidiano. Ya hablé de Ciao en alguna
entrada. “Enviar fuerza” y “ciao” buscan jubilar a Dios de las realidades
cotidianas.
| Tejo de Bermiego |
Desde que el hombre anduvo por
donde anduviera, comprendió su indigencia y su impotencia ante el mundo. Halló
en sí un ansia de eternidad que solo se aplacaba en su vuelta al Ser. Buscó
ayuda sobrenatural en el cielo: en el Sol, en la Luna, en las lluvias, en el
agua y en el árbol del cruce de caminos (el otro día vi a un tipo orando, o
meditando al menos, junto al tejo de Bermiego). El animismo y el politeísmo arrojaban
al hombre a una visión trascendente. Siempre hubo quienes quisieron silenciar al
Ser, se llamara como se llamara, o a quienes hablaban de Él: sobran ejemplos.
Ahora el modo de arrinconar a Dios es hablar de la fuerza (?): esta se envía
barata por mensajería ordinaria o se dice “Ciao” para evitar el “adiós” que nombra
al Creador.
Perdonen que no les envíe fuerza ni les diga ciao. Me paro y rezo por usted un avemaría y me despido con un adiós, cargado de visión sobrenatural.
No hay comentarios:
Publicar un comentario