25 de julio, día de Santiago apóstol
España toda se felicita porque
su selección de fútbol ha conseguido ganar el mundial. Felicidades. Cierto que “toda”,
lo que se dice “toda” no se felicita. Siempre hay grupos tribales que vivaquean
en los márgenes del sistema y que de él viven que no se alegran y felicitan,
sino que se enfurecen y rabian. Desde el punto de vista sociológico se debe
contar estos restos de marginalidad y no echarles cuentas. Felicitarnos, por tanto,
por la consecución de una segunda estrella para la camiseta que nos representa
a la inmensa mayoría de los españoles.
Ahora se echan cuentas del
esfuerzo que estos chicos y de quienes les han ayudado han hecho durante años.
Perdonen que haga gracia de los títulos ganados por ellos. Sí que observo que cuanto
celebramos hoy no ha sido fruto de la casualidad ni de la suerte, sino consecuencia
de años de trabajo constante, programado, de unas metas en las que, seguro, hubo
sus tropezones, sus altibajos, sus contrariedades, su consecución y, por tanto,
sus éxitos. Esto no es fruto de unas semanas previas al mundial y al desarrollo
del mismo. Ciertamente la fortuna estuvo con nosotros –¡me
sumo!, ¡nos sumamos alegres!–, pero lo obtenido no fue solo por ella. Insisto: programación,
metas, trabajo, prudencia, constancia… ¡durante años!
Viajo estas semanas últimas por
el norte de España. El sur, digamos, lo conozco grosso modo… ¡y sus carreteras!
Nada que envidiarnos ni por qué felicitarnos entre el norte y el sur, entre el
sur y el centro y el norte… ¡Una pena es el deterioro del firme de las
carreteras! Justificarlo con las lluvias del invierno pasado es engañarnos.
Mentirnos a nosotros mismos. Tirar piedras sobre nuestras carreteras. Ha faltado
previsión, “un proyecto de país”, como ahora dice la progresía inmóvil. Ha faltado
un claro cálculo y formulación de metas por encima de partidos y bandos, banditas,
conciliábulos… que nos puedan llevar a obtener un título del que carecemos. Luis de la Fuente en Cibeles afirmó sin ambages que «Juntos
somos más fuertes». Es una de esas obviedades que se deben repetir,
lo que no es buen síntoma: la unidad es mejor que la dispersión para conseguir
un buen fin común. No seremos invencibles, pero sí más fuertes.
Mientras
circulo por estas carreteras de distintas comunidades llenas de baches, parcheos,
mal pintadas… veo en lontananza montes negros donde no ha mucho había bosques
lozanos. Se han quemado por descuido o con minuciosa intención. Sean pirómanos
desquiciados o interesadas bestias, el hecho, la realidad es que ha ocurrido
como sucedió el año anterior, y el anterior, y el anterior… No hemos tenido un
proyecto firme como nación que haya puesto metas para evitar que el fuego, un
verano más, nos despoje de nuestra riqueza… ¿Incendios accidentales, cíclicos,
etc.? Sí, se admite, pero no está bien repartir entre los pirómanos sistemas de
ignición de incendios año tras año.
Mientras
el coche de bache en bache bota y se huele y ve el humo allá, en el viso del
monte, llego a ciudades y pueblos diversos, de comunidades también distintas.
Paseo por el centro de las localidades, unas más grandes, otras más pequeñas… “SE
VENDE”, “SE ALQUILA”, “CERRADO POR VACACIONES… ¡eternas!”, porque ya no hay
nada en los escaparates ni el interior, salvo cuatro papeles arrugados, polvo,
suciedad, desorden, dos muebles incoherentes, abandonados en una huida tan aturdida
como urgente. Faltó tiempo para dejar una nota: “Aquí quedan enterrados nuestros
ahorros y lo que es peor: ¡las que fueron nuestras ilusiones!”.
“Lo marqués no quita lo valiente”,
que escribió Baroja. Bien está el triunfo de la selección de fútbol, pero ¿y si
lleváramos al día a día de nuestra nación las directrices pensadas para el juego
de la pelota? El juego es muy importante… y bien podríamos jugar a la unidad y
a los proyectos firmes y a las ilusiones verdaderas, a las esperanza asentadas…
para ser una nación que esté entre las campeonas del mundo. Es obvio que
podemos, pero necesitamos unos líderes capaces, y ese proyecto prudente y firme
del que vengo hablando.
De momento “aún no”.
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