Desde
mi perspectiva
EL MUNDO, 25/07/2020
Fenómeno de la 'okupación'
El 'Basta
Ya' de Baleares a los 'okupas': de la casa de Boris Becker a la de una mujer de
80 años
La mansión del ex tenista Boris Becker fue 'okupada'
durante dos años por cuatro personas condenadas a pagar 480 euros
Desafío independentista
Oriol Junqueras reta al Tribunal Supremo con otro referéndum en Cataluña
El condenado
líder de ERC da por hecho su regreso a la cárcel y propone otro 1-O con
"efectos reales"
No hace falta ser el Arropiero, ni Jack el Destripador, ni una
persona especialmente violenta… para ponerse como una pantera a las tres de la
mañana, supongo, cuando te encuentras tu casa ocupada (Dios no lo permita) y al
acudir a la autoridad esta te dice que denuncies, que a Parla y a esperar
porque no pueden sacar de tu casa a los okupas. “Venga usted en un par de años,
a ver cómo va lo suyo”.
Otro tanto, sucede cuando un condenado como Oriol Junqueras, (trece
años de talego por sedición y ya en la calle), se chulea y ríe de las
autoridades, y en estas de todos los españoles, que seguirán creyendo que todos
somos iguales y esas gilipolleces al uso. Él hace evidente que somos unos
memos: él es político y usted y yo ciudadanos (ojo, él no).
Los okupas y los sediciosos, los delincuentes, los “malos”, no siguen
teniendo una cobertura legal garantista, sino una cobertura legal de impunidad
que, a mí, ignaro en Derecho, no deja de asombrarme. Desde que soy niño no me
gustó que me mearan, ni que decir que llovía cuando lo intentaban… porque en
ambos casos, siempre que pude, corte el chorro en origen… Es de sentido común:
si me pegan, me defiendo; si me quieren quitar el balón, lo defiendo; si se me
amenaza con una piedra, cojo otra más grande o un palo… La paz no la tienen los
lerdos autollamados pacifistas, sino los pacíficos y yo quiero serlo.
Todos no tenemos como el payaso cutre a la policía en casa para
evitar cualquier desafuero, ni voy rodeado de ella para que no me digan ni me
hagan. Yo quiero las mismas garantías que el payaso ostentoso de Galapagar.
¡Basta ya de tomarnos el pelo, coño!

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