10 de septiembre de 2026

PATIENTIA

 



Nunca me ocurrió personalmente. Sé de escritores que lo han contado como experiencias propias y ajenas (Delibes de Gironella). Tuvieron que dejar de escribir la obra en que trabajaban porque se les vino el aparejo a la barriga y no encontraban el modo de continuar. Les vino la seca.

Marías, más filosófico él, decía que varias veces le ocurrió y pensó, decía, con acierto, que no era el momento propicio porque él, el autor, no estaba a la altura del texto que deseaba escribir. Pasó el tiempo, cambió el aire, maduraron las brevas en las higueras, vinieron otras alturas del tiempo y, entiendo, acabó lo que pretendía; se colorearon los cerezos. Esto le ocurrió, si no me falla la memoria, con su Antropología metafísica.

Conté que tenía esa misma experiencia y las mismas sensaciones que esos autores, pero como lector. Libros que, en un momento dado, no fui capaz de leer porque se me caían de las manos y que luego, pasado el tiempo, leí con entusiasmo. Es lo que hay y, a lo peor, no todo es claramente explicable, razonable.

Sea como fuere, dejo, de momento, de escribir mi libro sobre la educación en la responsabilidad porque, por primera vez en mi vida, me ha ocurrido eso. No puedo, no soy capaz de seguir escribiéndolo con solvencia. No me gusta cómo caza la perrilla. Me da la impresión de que el texto se arrastra con dificultad por la pantalla, se adensa y se extravía.

De ordinario no me cuesta generar texto. Me siento ante el folio, antes; delante del ordenador desde hace décadas, y escribo con continuidad, aunque tenga que consultar algunos extremos, algún dato, algún detalle. Digamos que los textos fluyen fácil.

Me senté a escribir el libro sobre la responsabilidad y cómo educarla. Tenía mi índice en esqueleto. También había ido rellenando los distintos epígrafes, subepígrafes o subtítulos, etc. con contenidos que consideré pertinentes para cada uno. Había leído de sobra, creí, y creo, sobre los distintos extremos de la materia. Había pensado lo necesario…; y me puse a generar texto. De una tacada y en menos de una semana ya tenía más de cincuenta páginas escritas, unas más solventes que otras, pero ahí estaban. Sobraban, como siempre, algunas aristas, ciertos circunloquios, algunas bromas que se me escurren entre los dedos, etc. Los fui puliendo, pero no iba mal. De pronto me quedé atenazado porque pensé que estaba empezando la manga por el pernil y que así no iba el lector a comprender cabalmente lo que le deseaba comunicar… Parada y fonda de urgencia y cambio de orden expositivo general en la obra. Seguí generando texto a buen ritmo, pero ya no sabía qué había dicho y en qué epígrafe y que no… El libro no discurría ni fácil ni natural por mi mente. Mal. Como don Quijote, mi pariente, pasé a escribir de turbio en turbio que no de claro en claro… Se sufre. He preferido parar.

Acometí la redacción de este libro abrumado por la sobreinformación de que disponía me recordó a cuando empecé a redactar la tesis doctoral. El momento, ahora como en aquel entonces, no era el idóneo por el cansancio acumulado y la circunstancia. Y reconozco que quizá no tenía suficientemente maduro el texto en mi cabeza.

Siempre, hasta ahora, cuando he escrito, fuera novela o ensayo, antes de ponerme a redactar he tenido en mi cabeza a los personajes: los conocía, digamos; los espacios donde se moverían y vivirían: me eran familiares; las ideas se concatenaban en mi cabeza en secuencias ordenadas… ¡y en esta ocasión no era así!

Un retraso no hace daño a nadie. Incluso si no llego a escribir ese libro no padecerá la humanidad por ello… Recojo todos mis desordenados recortes y cachivaches “Ocupas más roal que un circo”, me decía mi padre cuando me ponía a trabajar con mis libros–.

Como no me faltan libros que leer… con ellos me pongo. Ya daré noticias por aquí de ellos. PATIENTIA

 


7 comentarios:

  1. Generas texto con más facilidad que la IA y por supuesto con menos complacencia para el que te promtptea, pero eso sí, con más originalidad y empeño.

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  2. En la vida tambien ocurre a veces no sabemos como seguir adelante y de pronto !!zas!! todo PARECE volver a la normalidad.

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  3. Paz y tranquilidad, y recuerda el consejo de D. Quijote "... confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades.", un abrazo.

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  4. Ánimo, seguro que con paciencia , podrás poner todo apunto. Muy interesantes tus reflexiones.

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  5. De vez en cuando el cuerpo y la mente necesitan hacer un KIT KAT, para volver a coger fuerzas.

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    Respuestas
    1. Pedro Caballero-Infante Perales11 de septiembre de 2026 a las 13:00

      Es habitual en los que gustamos de escribir. Ante ello los expertos aconsejan el seguir, aunque no se te encienda la bombilla. Como en el ciclismo: seguir pedaleando para no caerte y llegar adonde sea. Muy bueno lo de mi tío Joaquín con lo del "roal" y el circo.

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  6. Muchísimas gracias a todos, uno a uno, por vuestros comentarios. Tardo poquito en publicarlos, pero no hay problema... Todos, sean como sean, los publico...
    ¡Yo soy muy responsable!

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